miércoles, 20 de agosto de 2014

Cuando los besos tiemblan, los "te quieros" vulneran soledades


Aquella mirada hacía que sus pestañas no se cerraran, por pereza a dejar de contemplarle. Era tan descaradamente tímido que enseguida le transmitía una sensualidad excitante, que todavía se volvía más atractiva por el hecho de ser involuntaria. Tenía tanto que dar y que recibir, que le temblaba el labio inferior cada vez que se acercaba a su boca con intención de rozarle las ganas y los detalles. Y es que, los silencios, a veces, gritan. Y es que, las palabras, a menudo, se articulan con besos lentos. Así que ella le besa "te quieros" mientras le acaricia el pelo y la desconfianza, y él... Él se los devuelve despacio, con cuidado, respirándole el deseo y vaciándole la soledad.

1 comentario:

  1. Escribes de una menera tan cercana que al acbar de llerte dan ganas de mirar al lado para ver si está ahí. Precioso texto.

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