sábado, 18 de enero de 2014

Me como las patatas de bolsa con la mano izquierda


Me como las patatas de bolsa con la mano izquierda. Y conduzco también con la mano izquierda. Con todo lo demás soy excesivamente diestra. Nunca aparco en batería hacia atrás, me da miedo, porque un día estrellé el coche contra una farola. Siempre me visto con música, si no, me da la sensación de que estoy perdiendo tiempo. Como queso todos los días. No puedo vivir sin el café. No exagero, no puedo vivir sin café. Escribo de vez en cuando. Me gusta cómo escribo. No me considero una máquina, pero he escrito cosas que están bien y que hacen sentir a la gente, me lo han dicho. En mi otra vida soy cantautora, y canto bien, muy bien. No me gusta cocinar. Me pone nerviosa. Me considero muy persona, a veces demasiado. Cuando alguien me está hablando yo escucho, pero a veces no puedo evitar analizar sus gestos, y me quedo embobada, pensando, aunque ya haya acabado de hablar y esté esperando a que conteste. No lo hago aposta, y tampoco porque no me interese lo que me están diciendo. Nunca me compro pijamas. O me los regalan o me pongo un chándal y camisetas desgastadas para dormir. Me encanta el verde militar. No me gustan los coches, pero si tuviera que comprarme uno, sería un jeep amarillo o negro. Odio la gente que juzga a los demás. Me gusta la gente que es feliz y aprovecha cada segundo, esté donde esté, con quien sea, el día que sea. No podría vivir sin mi madre. Adoro a mi padre y le admiro. Mi hermana para mí es lo mejor que me ha pasado. Tengo unas amigas que están locas todas. Pero las quiero muchísimo. Y no podría estar sin ellas aunque a veces digo que la amistad está sobrevalorada. Me encanta mi trabajo. Los días pasan rápido porque me gustan los lunes. Mis compañeros son unos soles. Me gusta el deporte, practicarlo y verlo.  Odio la envidia, me parece el peor sentimiento que existe. Amo “vivir”, creo que es lo más importante de todo, “vivir”, y que a veces…se nos olvida.
 
Pienso que todos somos perfectamente imperfectos, únicos. Por eso siempre me fijo en lo mejor de mí y de los demás. Y también que hay veces que tenemos derecho a estar tristes, sin más.
 
 
 

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