lunes, 24 de noviembre de 2014

Octubre parece domingo


Me gusta el hecho de que seas tan libre, aunque trate de hacerte mío en cada diálogo mudo (ese que articulan tus pupilas cuando paras la imagen y me miras latiendo "te quieros"). Sobrevivo a base de besos enmarcados que te desgastan la cara y el cuerpo. Me alimento de "siempres" que me tatúo en los pies y me hago tuya poco a poco, pero a sabiendas de que esta vez, es la vez. Y es que al final siempre te encuentro, en tus ganas o en mi boca. Porque te estudio lentamente los gestos y te pronuncio en cada palabra. Porque no puedo tenerte tanto como me piden las manos y los labios. "Abrazarte sin más" se me queda pequeño y "echarte de menos estando contigo" empieza a ser la contradicción más bonita de las tardes de otoño. Ven que te cuente que nunca me faltó la respiración hasta que tú invadiste mis pulmones. Ven que te quiera sin miedos, sin orgullo, sin rencor y sin rabia. Ven y sigue siendo tú, libre.

Pero conmigo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Mátame


Tus ojos me atraviesan los pulmones, haciéndome un daño placentero en el estómago, que me sube rápidamente a la garganta, y me deja sin palabras y me mata. Me matas cada vez que me respiras el lóbulo sin darte apenas cuenta. Disparas a bocajarro mi aurícula derecha, sin saberlo, sin cerciorarte lo más mínimo de la dulce condena a la que me sometes segundo tras segundo. Y cuando no me tocas, cuando parece que todo es normal, también me matas los latidos, porque se aceleran pensando que estas demasiado lejos, y eso, mi vida, es matar también. Mátame todos los días, quiero ser exclusiva en tus asesinatos. Ya no puedo vivir sin ir muriéndome en tus besos, en los que te voy robando por las noches (te los robo también en sueños). Ya no puedo morir si no es por ti. Por tus legañas de niño pequeño, por tus formas de mirarlo todo tan fácil, tan auténtico. Porque la vida ya no es vida sin que tu me vayas matando momentos, y digo que "me matas" cuando no sé explicar la reacción de mi cuerpo, de mis manos, de mis deseos. Me matas en vida (sólo tú puedes hacerme eso), y yo solo quiero seguir muriendo, solo quiero que sigas matándome de eso que dicen que es "amor". En el más dulce sentido de la palabra, no se me ocurre forma más bonita de definir la muerte. La vida. Solo sé decir "te quiero" y escribir cosas que no tienen mucho sentido. Como ésta. Como que ya no sé vivir sin ti. Así que mátame. Mátame todas las veces que quieras. Cuanto más dispares, mejor. Cuanto más me mates, mejor vivo.






miércoles, 20 de agosto de 2014

Cuando los besos tiemblan, los "te quieros" vulneran soledades


Aquella mirada hacía que sus pestañas no se cerraran, por pereza a dejar de contemplarle. Era tan descaradamente tímido que enseguida le transmitía una sensualidad excitante, que todavía se volvía más atractiva por el hecho de ser involuntaria. Tenía tanto que dar y que recibir, que le temblaba el labio inferior cada vez que se acercaba a su boca con intención de rozarle las ganas y los detalles. Y es que, los silencios, a veces, gritan. Y es que, las palabras, a menudo, se articulan con besos lentos. Así que ella le besa "te quieros" mientras le acaricia el pelo y la desconfianza, y él... Él se los devuelve despacio, con cuidado, respirándole el deseo y vaciándole la soledad.

martes, 19 de agosto de 2014

Berta


Se fue. Con sus pecas desordenadas y sus sonrisas a medio cuidar. Con Bob Marley de fondo y un piti recién encendido. Se fue por donde había venido. Desajustando nuestros relojes del lagrimal. Sin dudarlo dejó cada pisada recién hecha, como cuando sacas la pizza del horno y te quemas la lengua. Como cuando repelas la tarrina del yogur y relames la cuchara a sabiendas de que ya no queda más. Vuelves en un mes, pero mientras tanto nos dejas desnudas, hablando de banalidades que no tienen que ver contigo, pero que si estuvieras las harías reales. Nadie como tú para acabar con la obviedad de lo superficial, de lo cotidiano. Nadie como tú para decir "basta ya" o para darnos unas caladas de más. Nunca nadie fue tan cercana y estuvo tan lejos al mismo tiempo. Nunca nadie existió de la forma en la que lo haces tú, temblando y asintiendo en cada conversación, en cada existencia de cada una de nosotras. Porque eres de las que falta cuando no está y de las que se va y nos araña el pulmón. Ya sabes tú que sacas de cada una lo mejor que podemos mostrarte. Donde las dan las toman y tu das tanto que sin darte cuenta regresas a Alemania y nos quedamos mancas. Mancas de ti y de tus ojos saliendo de las órbitas diciendo "qué haces?!!!", de tus andares de niña buena y tus gafas de pasta, de tu piel blanca reluciente y tu chaqueta vaquera. No sabemos estar sin ti. Ni siquiera imaginamos que no tenerte entra dentro del juego. Nos han eliminado en la primera ronda, y tu, lejos de rendirte, sigues yendo de oca en oca hasta aparecer en la meta. Siempre se te dio bien ganar. Cuidado mañana en las alturas. Tú ya estás flotando demasiado y el avión no está acostumbrado a llevar pájaros tan libres dentro de él. Vuela, pero vuelve. Aquí no es lo mismo sin ti y todas estamos deseando que pase el mes para volver a llorar de la risa contigo. Y sí. Eres demasiado importante como para que estés tan lejos. Así que ya sabes, vuelve a casa pequeña. Y no se te ocurra flojear. Valiente es poco al lado de lo que tú eres. Y decirte que "nos tienes" es algo que ya sabes, pero por si acaso, te lo escribo, personaje.

martes, 12 de agosto de 2014

Táchame


Táchame las manías.
Bórrame los miedos de la estantería.
Escríbeme la ruta que quieres que siga.
Ponle puntos y comas a la historia de nuestras vidas.
Que no se te olviden los acentos de cada lunes.
Las mayúsculas de los días tristes.
Que vendrán.
Los puntos y finales de las anécdotas de monstruos debajo de la cama.
Grápame el cielo, para que no se me pierda ningún folio azul.
Encuadérname entera, desde las pestañas hasta las confianzas.
Rotúlame la soledad. Como si nadie más pudiera hacerlo.
Subráyame los domingos con cara de sueño y unos cigarrillos de más.
Ponme puntos y comas en casa, debajo de las sábanas o en el balcón, que también disfruta de nuestros silencios (shhhh).
Verbaliza cada mirada, o mejor no lo hagas. Creo que no hace falta.
Mímame (los versos que escribo).
Abraza mis signos de interrogación.
Bésame las prosas y los poemas.
Ponme el título que tu quieras.
Soy tu mejor obra maestra.

sábado, 28 de junio de 2014

Podría escribir los versos más felices esta noche

Podría escribir los versos más felices esta noche. Sentir que sí te tengo. Sentir que no te has ido. Podria escribir las palabras mas eternas. Saber que es infinito, mi beso en tu retina. Pensar que hoy ha sido el culmen de lo vivo. El "si" de la existencia. El "no" del egoísmo. Podria bailar las canciones más lentas esta noche. Saberte entre mis huellas. Comerte los eneros. Decir que es imposible que esto muera. Peinarte entre mi pelo. Pensarte la cintura. Apretarte los celos y la compostura. Podría escribir los versos más felices esta noche...

martes, 29 de abril de 2014

Os echo de menos (5ºB)


Echo de menos la sonrisa de Miguel. Pero no cualquier sonrisa. Esa que saca después de enfadarse mucho y yo empiezo a decirle cosas para que se ría. Justo esa. 

Echo de menos la seriedad de Estela. Me invade el alma y no puedo parar de mirarla, porque me parece una niña grande pero pequeña a la vez, y eso me enternece y me engancha a ella. 

Echo de menos a Miriam, la echo de menos porque es tan ella, que llegas a verla por dentro, que llegas a tocarle el corazón con la punta de los dedos. 

Echo de menos a Diego, porque mira con esos ojos suyos que sólo tiene él. Porque me encanta su forma de mirar. Su forma de entender. Su "existir".

 Echo de menos a Laura, porque está tan llena de vida que aterroriza pensar en que crezca. Porque para todo tiene una sonrisa y un gesto bonito. 

Echo de menos a Iván. Con esa timidez que consigo esconderle en un cajón y me hace sonreír cuando está agusto. 

Echo de menos a Vero. Cómo me mira y cómo se ríe. Como disfruta cada segundo q pasa como si fuera el último. Como si no pudiese estar en otro lugar mejor. 

Echo de menos a Celia. Echo de menos su mundo. Su estado de "ojos brillantes", su cariño y su mirada de admiración por todo. Por todo.

 Echo de menos a Brenda. Su ganas de sonreír. Su responsabilidad y sus dibujos de mayor. Sus miradas profundas. Su bondad. 

Echo de menos a Clara. Me gusta mucho apretarla y me gusta mucho su forma de ser, sus ojos achinados y su respeto por la gente. 

Echo de menos a Jose. Porque me encanta que me cuente sus cosas y que me tome en serio cada vez que habla conmigo, además se preocupa por mí, y hace que me sienta importante. 









martes, 11 de marzo de 2014

Habítame


Tienes el poder de desordenarme los dias. Habitarme los domingos y quedarte a vivir dentro de mis lunes. Tienes el botón de huida hacia ninguna parte, donde nadie puede encontrarnos. Tienes el descontrol perfecto que controla mis mañanas. Mis noches con cara de "siempre" y mis sueños contigo. Eres el recorrido mismo de mis sonrisas. La vida que pinta valiente mis semanas. Porque sin ti no existen los latidos de mis besos a deshora. Porque sin ti, ya no soy. Gracias por ordenarme las ganas de tenerte. Por habitarme "los pelos de gallina" y las ojeras de la noche anterior. Porque "quererte", es la forma más bonita que tengo de "existir". Porque "existir", es la forma más bonita que tengo de "quererte". Dime cómo alzas el umbral de mi existencia. Dime cómo tiñes de blanco mis miedos. Cómo osas habitarme tan dentro. Tan tan dentro. Explícame lo que quieras. Sólo te pediré una cosa: suéltame despacio si alguna vez te vas... Suave y lento. No quiero que el olvido nos apriete demasiado. No quiero que el silencio haga ruidos de madrugada, jugando al escondite con el insomnio y pidiendo unos pestañeos de más. Que ya sabes que luego me cuesta levantarme y se me vuelven a ordenar los días. Y no lo soportaría, pequeño inquilino. Me gusta vivir sin pensar en qué día estoy. Me gusta vivir sabiendo que me habitas. No te preocupes, nuestra historia no tiene finales. Si alguna vez te fueras, escribiría un argumento mejor y volvería a empezar el libro. De momento sigo con éste. Debo estar bastante enferma, pero el guión me gusta más.






jueves, 13 de febrero de 2014

Hazme un hueco en tu cuerpo

 
Hazme un hueco en tu cuerpo. Sigilosamente. Mientras nadie pueda verte. Hazme un sitio en tus días, en tus lunes con cara de sueño, en tus cafés espumosos de domingos con lluvia. Guárdame un asiento en tu invierno, justo al lado de enero, que parece que enero sin ti, no está de humor. Déjame que miremos juntos la chimenea, al lado de la Navidad, mientras los demás compran regalos y yo te compro a ti, a cualquier precio. Vales demasiado como para poder pagarte en caricias de una noche. Estás ya demasiado lejos, pero tan lejos, que puedo tocarte en el sueño de siempre, ya sabes, a la misma hora esta madrugada. Porque soñarte es en sí lo más cerca que puedo llegar a estar. Ya sabes que nunca se me dio bien disimular... Y el mundo se me queda pequeño para este corazón tan gigante. Devuélvemelo. Lo tienes desde la primera vez que lo miraste. Te dije que no lo hicieras. Ahora tienes que devolvérmelo para que vuelva a ser yo. La gente me echa de menos y yo ya no sé latir. Huyo hacia ninguna parte sabiendo que ese lugar no existe si no estás tú. Huir hacia ninguna parte es complicado, sobre todo si te han robado el pulso. Lo estoy buscando. Y sólo puedo encontrarte a ti al cerrar los ojos. Así que hazme un favor, devuélvemelo. Un corazón no es para siempre, a veces tienes que devolverlo.





sábado, 18 de enero de 2014

Me como las patatas de bolsa con la mano izquierda


Me como las patatas de bolsa con la mano izquierda. Y conduzco también con la mano izquierda. Con todo lo demás soy excesivamente diestra. Nunca aparco en batería hacia atrás, me da miedo, porque un día estrellé el coche contra una farola. Siempre me visto con música, si no, me da la sensación de que estoy perdiendo tiempo. Como queso todos los días. No puedo vivir sin el café. No exagero, no puedo vivir sin café. Escribo de vez en cuando. Me gusta cómo escribo. No me considero una máquina, pero he escrito cosas que están bien y que hacen sentir a la gente, me lo han dicho. En mi otra vida soy cantautora, y canto bien, muy bien. No me gusta cocinar. Me pone nerviosa. Me considero muy persona, a veces demasiado. Cuando alguien me está hablando yo escucho, pero a veces no puedo evitar analizar sus gestos, y me quedo embobada, pensando, aunque ya haya acabado de hablar y esté esperando a que conteste. No lo hago aposta, y tampoco porque no me interese lo que me están diciendo. Nunca me compro pijamas. O me los regalan o me pongo un chándal y camisetas desgastadas para dormir. Me encanta el verde militar. No me gustan los coches, pero si tuviera que comprarme uno, sería un jeep amarillo o negro. Odio la gente que juzga a los demás. Me gusta la gente que es feliz y aprovecha cada segundo, esté donde esté, con quien sea, el día que sea. No podría vivir sin mi madre. Adoro a mi padre y le admiro. Mi hermana para mí es lo mejor que me ha pasado. Tengo unas amigas que están locas todas. Pero las quiero muchísimo. Y no podría estar sin ellas aunque a veces digo que la amistad está sobrevalorada. Me encanta mi trabajo. Los días pasan rápido porque me gustan los lunes. Mis compañeros son unos soles. Me gusta el deporte, practicarlo y verlo.  Odio la envidia, me parece el peor sentimiento que existe. Amo “vivir”, creo que es lo más importante de todo, “vivir”, y que a veces…se nos olvida.
 
Pienso que todos somos perfectamente imperfectos, únicos. Por eso siempre me fijo en lo mejor de mí y de los demás. Y también que hay veces que tenemos derecho a estar tristes, sin más.