lunes, 18 de febrero de 2013

De mí para mí

Si quieres te bajo la luna del cielo y te tapo, para que no tengas miedo a la oscuridad. Te cojo una estrella intermitente y te la dejo en la mesita, mientras la miras, hasta que te duermas. Y algún que otro cometa para que te haga sonreír a deshoras, como cuando eras una princesa con pelo largo y zapatos de charol. Y si me aprietas, te bajo el cielo entero, por si tropiezas cuando vayas al aseo, así caes en una nube de algodón de azúcar, como cuando ibas a la feria con los ojos brillantes y tu padre te cantaba una canción. Además tus "dientes de conejo" eran lo que más te preocupaba. Eso y si te habías torcido un dedo jugando al baloncesto. Siempre fuiste muy cabra. Y cariñosa. Y sobretodo tú. Siempre fuiste muy tú.