miércoles, 25 de diciembre de 2013

Vivir mata


Tuve una riña de enamorados con el mundo,y al final descubrí que vivir mata. Que al fin y al cabo la gente no intenta ver lo invisible de las cosas, de otra gente. Y sin mucha más divagación acaban por llegar al culmen de la vida, ser feliz. Sacar un ápice de nostalgia de cada etapa de esta riña, de cada cumbre. Pues qué es la vida si no un sendero repleto de vértigos y ojos vidriosos con patas de gallo. Qué es si no un ir y venir de hoyuelos, de lágrimas, de saltos de altura y caídas libres que acaban en lesiones, cicatrices. Esto es de locos y nadie se salva, ni siquiera tú. Y aquellos a los que se nos va de las manos, los que ya estamos enamorados de esta locura, de este espectáculo sin sentido al que asistimos sin descanso, en cada latir de situaciones. Los que sabemos ser perfectos espectadores, tal y como se merece este gran show, este gran invento que es "vivir", al final es lo que nos queda: ver lo invisible, mirar más allá de lo evidente, de lo cotidiano, y así, sólo de esta forma, sabremos lo que tenemos que escribir, lo que tenemos que vivir, lo que matamos mientras vivimos y lo que vivimos mientras nos matan. Porque para llegar al cielo, ya sabéis, todos pasaremos un rato por el infierno, a prueba de balas, de incendios, de demonios que bailan bien, que fuman y besan lento. No os preocupéis, ya solventaremos el fuego arrancando alguna página del libro, que dicen que está bien eso de no leerse el libro entero. Sobre todo si vas a acabar muerto de miedo, cerciorándote de que todos somos perfectos asesinos llenos de amor-odio hacia la rutina. Provistos de pistolas, navajas y antifaces, según se tercie. Lo dicho, tuve una riña de enamorados con el mundo, y, definitivamente, la única verdad: vivir mata.





1 comentario:

  1. Cierto, vivir mata pero también nos resucita.
    Felices Fiestas.

    Besos.

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