domingo, 15 de diciembre de 2013

Necesitaba ducharme


Hoy me he estado duchando. Todo el día. Me he enjabonado hasta la confianza. Esa que me dio vida tantas veces. Esa que me ensució hasta las plantas de los pies. Hasta no poder andar por mi propio peso. De las axilas salía espuma en forma de "siempres", de "nadas". Todo mezclado. Todo sucio. Cuando he llegado a las ingles me he quitado restos de deseo. Ensuciaban demasiado mi alma. Mi "sintí". Las rodillas necesitaban una buena "frotada de esponja" con gel de sonrisas. Lo peor ha sido la cara. Estaba tan sucia y llena de manchas, tan llena de pena y victimismo, que he tenido que rascar hasta dejarla roja, por lo menos así seré más yo. Más la que solía ser mucho antes de esta ducha de agua fría. Que me ha puesto los pelos de punta pero a la vez me ha servido para calmar las ansias de mí. Y al final del día he conseguido mirarme al espejo. Y la verdad es que ha dado resultado. Estoy guapísima cuando "sonrío valiente". Me echaba de menos.





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