domingo, 10 de noviembre de 2013

Supongo que a veces te dejo ganar


Supongo que a veces te dejo ganar. Salto hasta que voy a chocar contra el suelo y justo cuando voy a tocarlo abro los ojos. Luego hago como si no supiera nada y me dejo asaltar por tus pupilas. Me quedo callada. Como si alguien me hubiera robado las ideas. Al final el impacto es más pequeño y todo se suaviza. Lo que pasa es que sé que si no hacemos algo el hielo durará mil años. Y el miedo me sacude los brazos hasta verlo todo a cámara lenta. Hasta que dejo de entenderlo todo. Incluso cosas fáciles de entender. Ya ves, soy una loca, y son más de las diez. Y aquí podría seguir mil años, hasta desaparecer.
 
 

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