domingo, 10 de noviembre de 2013

Inexistencia


Hay cosas que se lleva el tiempo. Cosas que ya no vuelven a ser igual. Por mucho que las sueñes o las escribas. Por mucho que las digas o las calles. Las llores, las mastiques, las cosas con aguja e hilo…Y mira que las gritas, las sudas, las tiemblas, las descoses, las “insomnias”, las vomitas, las muerdes, las relajas, las pisas, las arrojas al váter,  o simplemente, las ignoras. Pero entonces enloqueces. Huyes. Saltas. Ni siquiera te despides. Y por mucho que las calmes, que las golpees, que las maltrates, que las cuides, que las intentes, que las duermas…llega un momento en que ni existen. Se convierten en nadas. Cuando el vacío se llena de nadas. De nadas que te ahogan, de nadas que te anclan las alas y las ganas… cuando esto pasa, inevitablemente, dejas de existir.





La inexistencia forma parte de la existencia, la vida es un caos dentro de un poco de orden. Y tenemos que estar todos un poco locos, para no volvernos locos del todo. No existe nadie "normal", porque todos existimos y dejamos de existir en algún momento de nuestra vida. Ya sólo por eso, la palabra "normal" pierde su sentido más completo, y la palabra "vida" cobra su significado más irracional. Como decía Sabina "y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".

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