lunes, 22 de julio de 2013

Todas aquellas veces que me desgarraba esa parte de ti que te tenía a ti



Sólo quiero darte las gracias por todas aquellas veces que no te las he dado. Todas aquellas veces. Por aquel abrazo que sí me diste, mientras yo seguía sumergida en mi pesadilla, sin poder coger ningún tren, sin poder sentir que me estabas abrazando.  He estado esperando en una parada de un sueño roto que prometí que iba a abandonar en la estación. He estado esposada a promesas que sí has cumplido, pero que no he sabido distinguir entre tanta oscuridad porque siempre era de noche. He llegado a tenerte del todo, hasta las pestañas, he llegado a rozarte los atardeceres cada vez que veía un fantasma y he llegado a gritar tan fuerte que me desgarraba la garganta. Me desgarraba esa parte de ti que te tenía a ti. Esa parte de ti que te tenía a ti. He temblado de miedo, y tú por fin lo has entendido. Por fin me agarras para que no me quede tirada en el suelo enfrente del tren. Por fin te veo a ti de verdad, conmigo, para siempre. Y por fin la palabra “siempre” empieza a cobrar sentido, y aunque nadie lo sepa, la palabra “nosotros” también. Sabemos que ya tenemos los billetes comprados, sabemos que siempre estaremos en el tren de los sueños. Tú y yo. Hasta que la palabra “siempre” deje de tener sentido. Hasta que la palabra “nosotros” deje de existir como tal. Y aquí te lo dejo escrito, sabes que se me da mejor que hablar… Aunque sé que prefieres que actúe, pero por lo menos dejo constancia de este viaje, que promete ser un bonito viaje, lleno de trenes, de siempres y de  comiendo perdices en el último vagón de huida a ninguna parte, de huida a cualquier rincón del mundo. Contigo.
 
 

1 comentario:

  1. Me gustó mucho la entrada. Yo estoy empezando a escribir ahora, ¿te pasas y me dices que te parecen mis textos? http://cuandoelcorazondejedelatir.blogspot.com.es/

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