sábado, 12 de enero de 2013

La luna está deshidratada


Se le secaron las palabras. Fue de las lágrimas no contenidas y las historias a medio acabar. Los portales vacíos. La gente con sonrisas tristes. Las esperanzas suicidas. Calles llenas de personas rotas, de farolas fracasadas. De perros sin dueño y contenedores desvalijados. Se le escurrieron de las manos tantos sueños que crujieron al chocar contra la calzada. Heridas abiertas, mal cosidas, mal lavadas. "Ignorantes inseguros" pendientes de lo que se van a poner mañana. Niños y padres deshauciados pensando qué comer hoy. Y mientras algunos se manifiestan la rabia y la tristeza otros se quedan mirando o se van de compras. Y de pronto llueve y cae un rayo. Un cristal se rompe, un niño llora. A una puta le pegan y una mujer se tira por la galería. Alguien roba por avaricia y sale de rositas. Otros roban por necesidad. Hasta estar enfermo es cuestión de dinero. Días de mucho. Noches eternas. La luna que lleva mil a la espalda está borracha y arrugada, y medio zombie con una copa en la mano y la vista perdida, se marca un paso doble mirando al mundo que parece que sigue, como sigue la vida, como sigue la injusticia, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. 




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