domingo, 29 de diciembre de 2013

Con meta “diciembre y la puta navidad”



Se le caían las lágrimas a borbotones. Como si fueran sangre recién hecha. Cada lágrima llevaba un mes. Y diciembre estaba tan triste, tan de mal humor, que ni siquiera desayunaba por las mañanas. Le daba rabia la Navidad, la gente, y el propio enero, que le esperaba puesto en pie, lleno de celos de pensar que no iba a nevar, ni siquiera iba a haber renos a prueba de regalos caros, tampoco abrazos mal llevados, o canciones para el tiempo y la distancia. Enero echaba de menos echar de menos. Echaba de menos sentir. Aunque sólo fuera odio. Le tenía miedo a tener miedo y soñar sueños que no se iban a cumplir. Y si no febrero. Febrero estaba hasta los cojones de fumar y obedecer. Obedecer a canciones desnudas o pensamientos nocturnos, esos que parece que llevan unas copas de más y el rímel corrido. Menos mal que marzo esperaba resplandeciente un sol con cara de sorpresa, o simplemente cara de mirar hacia adelante, con ganas de una cerveza bien rubia, pa’ acordarse de su pelo. Abril y mayo ya se dejarían llevar. Era lo que mejor se les daba, tenían “falta de cabeza” según los demás meses (capullos). Junio y julio deseando bañarse en ríos de aguas claras y saborear la suerte de la existencia como tal, sin más. Agosto sabía a mar. A sirenas sin parte de arriba del biquini, a mujeres desnudas en autobuses rojos, como decía Quique. Y septiembre… septiembre era la hostia, estaba lleno de ilusión de empezar el curso y hacer feliz a toooodos los niños de la clase, cada minuto, desde los lunes con cara de sueño. Octubre se ponía remolón, le costaba vestirse por las mañanas, sobre todo si no se ponía música de fondo (se le desordenaban las semanas), y noviembre… En noviembre todos jodidos. Noviembre es el més de preguntarse cosas que nadie sabe responder, y dejar las preguntas en el aire haciendo equilibrio, en un ir y venir de taquicardias que provocan latidos con meta “ninguna parte”, o “todos sitios”. Con meta “diciembre y la puta Navidad”.







miércoles, 25 de diciembre de 2013

Vivir mata


Tuve una riña de enamorados con el mundo,y al final descubrí que vivir mata. Que al fin y al cabo la gente no intenta ver lo invisible de las cosas, de otra gente. Y sin mucha más divagación acaban por llegar al culmen de la vida, ser feliz. Sacar un ápice de nostalgia de cada etapa de esta riña, de cada cumbre. Pues qué es la vida si no un sendero repleto de vértigos y ojos vidriosos con patas de gallo. Qué es si no un ir y venir de hoyuelos, de lágrimas, de saltos de altura y caídas libres que acaban en lesiones, cicatrices. Esto es de locos y nadie se salva, ni siquiera tú. Y aquellos a los que se nos va de las manos, los que ya estamos enamorados de esta locura, de este espectáculo sin sentido al que asistimos sin descanso, en cada latir de situaciones. Los que sabemos ser perfectos espectadores, tal y como se merece este gran show, este gran invento que es "vivir", al final es lo que nos queda: ver lo invisible, mirar más allá de lo evidente, de lo cotidiano, y así, sólo de esta forma, sabremos lo que tenemos que escribir, lo que tenemos que vivir, lo que matamos mientras vivimos y lo que vivimos mientras nos matan. Porque para llegar al cielo, ya sabéis, todos pasaremos un rato por el infierno, a prueba de balas, de incendios, de demonios que bailan bien, que fuman y besan lento. No os preocupéis, ya solventaremos el fuego arrancando alguna página del libro, que dicen que está bien eso de no leerse el libro entero. Sobre todo si vas a acabar muerto de miedo, cerciorándote de que todos somos perfectos asesinos llenos de amor-odio hacia la rutina. Provistos de pistolas, navajas y antifaces, según se tercie. Lo dicho, tuve una riña de enamorados con el mundo, y, definitivamente, la única verdad: vivir mata.





jueves, 19 de diciembre de 2013

LORENA


¿Cómo haces eso? Me refiero a lo de no hablar y decir tantas cosas. Cada paso que das es uno de los versos de esa gran poesía, que se llama por tu nombre. Cada pestañeo es la banda sonora de una película de Woody Allen. Cada mirada un soplo de sueños de esos de los de verdad, de los de cuando eres pequeño y ves un truco de magia y te lo crees. Y ya para rematar, si te abro por dentro y registro tus versos, cada una de tus geniales ideas, de tus monólogos en el coche mientras yo voy partida de risa conduciendo... Si te abro cada pulmón y cuento las veces que respiras bonito, se me caen las lágrimas por haberte conocido. Porque sin ti ya no seré tan "yo". Porque te llevarás un trozo de mi cuerpo contigo y jamás, jamás pensé... que fueras "mi persona", como le dice Grey a Yang en un capítulo. Supongo que todo esto es demasiado soñador... pero la gente que lo piense es que no te ha visto patinar, ni ser tú. Ni te ha mirado a cámara lenta. Si te hubieran visto ser tú de verdad, entenderían lo que estoy escribiendo. Así que eso... Cuando quieras... Si no te importa... Me dices cómo haces eso, me refiero a lo de no hablar y decir tantas cosas...







domingo, 15 de diciembre de 2013

Necesitaba ducharme


Hoy me he estado duchando. Todo el día. Me he enjabonado hasta la confianza. Esa que me dio vida tantas veces. Esa que me ensució hasta las plantas de los pies. Hasta no poder andar por mi propio peso. De las axilas salía espuma en forma de "siempres", de "nadas". Todo mezclado. Todo sucio. Cuando he llegado a las ingles me he quitado restos de deseo. Ensuciaban demasiado mi alma. Mi "sintí". Las rodillas necesitaban una buena "frotada de esponja" con gel de sonrisas. Lo peor ha sido la cara. Estaba tan sucia y llena de manchas, tan llena de pena y victimismo, que he tenido que rascar hasta dejarla roja, por lo menos así seré más yo. Más la que solía ser mucho antes de esta ducha de agua fría. Que me ha puesto los pelos de punta pero a la vez me ha servido para calmar las ansias de mí. Y al final del día he conseguido mirarme al espejo. Y la verdad es que ha dado resultado. Estoy guapísima cuando "sonrío valiente". Me echaba de menos.





miércoles, 20 de noviembre de 2013

No. Sí


No. Sí. No Hizo bien en alejarse de la comisura de sus labios. Del lunar de su cadera y de su locura. Sobre todo de su locura. No Hizo bien en alejarse de la línea de sus caderas. Ni De su pecho. De sus andares raros y de su cigarrillo. Ni siquiera sabía fumar. No Hizo bien en irse lejos de su forma de peinar el paisaje, de su manera de comer con la mirada y de besar con las pupilas. Cuanta menos más distancia mejor. Cuanta menos más lejanía de sus gestos de cuento de hadas y de sus palabras de azúcar, mejor, mucho mejor. Cuanto menos más alejado de sus abrazos inevitables, esos que desencarcelaban los sentidos y le daban quitaban libertad, más acertaba.  Cuanto menos más se olvidaba de los besos que dibujaba en sueños y que luego se hacían realidad en un abrir y cerrar de pestañas, más claro tenía  que lo estaba haciendo bien. Sí. Definitivamente estaba siendo una decisión desacertada.





domingo, 10 de noviembre de 2013

Recuerdos


Nos quedaba indeleble el recuerdo
y nos quedará.

Lo vivido es capaz de todo,

incluso de no saber discernir.
Incluso de estar ahí, perenne.
Capaz de no saber qué sentir. Qué llorar. Qué olvidar exactamente.
Hasta bloquear el paso de los sueños,

y las lágrimas.



Las que nunca verá nadie.









Supongo que a veces te dejo ganar


Supongo que a veces te dejo ganar. Salto hasta que voy a chocar contra el suelo y justo cuando voy a tocarlo abro los ojos. Luego hago como si no supiera nada y me dejo asaltar por tus pupilas. Me quedo callada. Como si alguien me hubiera robado las ideas. Al final el impacto es más pequeño y todo se suaviza. Lo que pasa es que sé que si no hacemos algo el hielo durará mil años. Y el miedo me sacude los brazos hasta verlo todo a cámara lenta. Hasta que dejo de entenderlo todo. Incluso cosas fáciles de entender. Ya ves, soy una loca, y son más de las diez. Y aquí podría seguir mil años, hasta desaparecer.
 
 

Inexistencia


Hay cosas que se lleva el tiempo. Cosas que ya no vuelven a ser igual. Por mucho que las sueñes o las escribas. Por mucho que las digas o las calles. Las llores, las mastiques, las cosas con aguja e hilo…Y mira que las gritas, las sudas, las tiemblas, las descoses, las “insomnias”, las vomitas, las muerdes, las relajas, las pisas, las arrojas al váter,  o simplemente, las ignoras. Pero entonces enloqueces. Huyes. Saltas. Ni siquiera te despides. Y por mucho que las calmes, que las golpees, que las maltrates, que las cuides, que las intentes, que las duermas…llega un momento en que ni existen. Se convierten en nadas. Cuando el vacío se llena de nadas. De nadas que te ahogan, de nadas que te anclan las alas y las ganas… cuando esto pasa, inevitablemente, dejas de existir.





La inexistencia forma parte de la existencia, la vida es un caos dentro de un poco de orden. Y tenemos que estar todos un poco locos, para no volvernos locos del todo. No existe nadie "normal", porque todos existimos y dejamos de existir en algún momento de nuestra vida. Ya sólo por eso, la palabra "normal" pierde su sentido más completo, y la palabra "vida" cobra su significado más irracional. Como decía Sabina "y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido".

sábado, 26 de octubre de 2013

Cambio de look


¿Sabes coser? Cóseme el cuerpo. Llevo varios rotos en la línea de la cintura, a la altura de las caderas se me han hecho agujeros de desconfianza y justo al lado del pie derecho me baila un poco la intranquilidad. Cóseme también el pelo... Se me caen mechones de impaciencia y se me caen las ganas. Y mira que... nunca me faltaron ganas. Cóseme bien, despacio, ponte las gafas y música buena de fondo, no quiero prisas, que luego parezco una marioneta mal remendada y me molestan los hilos... Cóseme bien. Que no parezca que he estado tan rota. Que parezca simplemente que me he enganchado en algún sueño lleno de lágrimas vivas. Disimula y coge una aguja de las finas, de las que no dejan señal, de las que matan lágrimas y se dejan llevar... al son de mis latidos. Encuentra mis latidos... Cóseme los sueños (están en el bolsillo izquierdo, donde huele a ti). Cóseme las palabras que se me van quebrando en la garganta. Y ya de paso dale un punto o dos al beso que tengo atascado en la boca, justo en la comisura (lleva cuidado, escuece mucho). Gracias de antemano... Y ya sabes...
Ponme guapa, no me dejes marcas.

domingo, 13 de octubre de 2013

De puntillas


Viene la vida de puntillas a veces, señalando, y te hace caerte despacio, a cámara lenta. Levantarnos es la reacción que nos late con más fuerza, hasta que conseguimos no volcar, permanecer en pie. Se llama “magia” y todos la tenemos cuando nadie nos entiende. Mejor sonreír.

                                                                                                                                
                                                                                                                         Somos magos





 

miércoles, 9 de octubre de 2013

En columpios


Vamos a colgarnos del cielo en cada paso, balancearnos la pena, la rabia y la alegría. Vamos a gritar silencios y a callar palabras. Columpiarnos la sonrisa y desafiar a la gravedad de la tristeza. Subir y bajar felices, con el viento en la cara y los pies rozando el suelo. Con la mirada en las nubes y las rodillas temblando, de frío o de miedo, pero siempre fuertes, siempre bailando. ¿Y las lágrimas? las lágrimas a veces salpicando el cielo, mientras nos tenemos, lloviéndonos; rozándonos los sueños con la punta de los dedos; bebiéndonos a morro cada uno de los viajes y domingos; de los cafés recién hechos y los vinos con sabor a invierno. O los inviernos con sabor a vino, como prefieras. Pero juntas, tú y yo. Con nuestros complejos, o sin ellos. Simplemente, tú y yo.
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jueves, 19 de septiembre de 2013

"SINO"

La vida se columpia en cada instante. Sí-no, sí-no, sí-no. La vida es un "sino" constante. Un ir y venir de decisiones.
Un subir y  b
                  a
                  j
                 a
                 r
                  de latidos. De ilusiones. De personas. De momentos. De tachones. Y la única verdad es que la vida acaba muriendo. Sin elección. El columpio acaba quieto. Y solo. El si-no desaparece. Como las cosas que no tienen mucho sentido. Como la vida. Como la muerte. Como nosotros.

 
 
 


lunes, 22 de julio de 2013

Todas aquellas veces que me desgarraba esa parte de ti que te tenía a ti



Sólo quiero darte las gracias por todas aquellas veces que no te las he dado. Todas aquellas veces. Por aquel abrazo que sí me diste, mientras yo seguía sumergida en mi pesadilla, sin poder coger ningún tren, sin poder sentir que me estabas abrazando.  He estado esperando en una parada de un sueño roto que prometí que iba a abandonar en la estación. He estado esposada a promesas que sí has cumplido, pero que no he sabido distinguir entre tanta oscuridad porque siempre era de noche. He llegado a tenerte del todo, hasta las pestañas, he llegado a rozarte los atardeceres cada vez que veía un fantasma y he llegado a gritar tan fuerte que me desgarraba la garganta. Me desgarraba esa parte de ti que te tenía a ti. Esa parte de ti que te tenía a ti. He temblado de miedo, y tú por fin lo has entendido. Por fin me agarras para que no me quede tirada en el suelo enfrente del tren. Por fin te veo a ti de verdad, conmigo, para siempre. Y por fin la palabra “siempre” empieza a cobrar sentido, y aunque nadie lo sepa, la palabra “nosotros” también. Sabemos que ya tenemos los billetes comprados, sabemos que siempre estaremos en el tren de los sueños. Tú y yo. Hasta que la palabra “siempre” deje de tener sentido. Hasta que la palabra “nosotros” deje de existir como tal. Y aquí te lo dejo escrito, sabes que se me da mejor que hablar… Aunque sé que prefieres que actúe, pero por lo menos dejo constancia de este viaje, que promete ser un bonito viaje, lleno de trenes, de siempres y de  comiendo perdices en el último vagón de huida a ninguna parte, de huida a cualquier rincón del mundo. Contigo.
 
 

lunes, 3 de junio de 2013

Miradas de orfanato (audio-texto)


Este es mi segundo audio-texto, espero que os guste...





Me odias demasiado como para quererme, y te quiero demasiado como para odiarte. Pero sabes que un día tuvimos el mismo argumento, aunque ahora ya no te importe y mis ganas de ti sigan de pie. Y me quieren salir las palabras, pero al final acabas huyendo, como cuando ya no hay marcha atrás, como si no sintieras nada. Y yo me sigo poniendo triste, irremediablemente, con miradas huérfanas y sonrisas cubiertas de barro. Con palabras cosidas a mi estómago que no me dejan libre del todo. Aunque mis ganas de volar sigan intactas. Aunque volvería a intentarlo cada vez que no me dejas despegar y volvería a llorar cada vez que me demuestras que no existo. Y así sucesivamente. Sin sentido. Como la vida. Como nosotros.



domingo, 26 de mayo de 2013

Quiero que te relajes


Quiero q te relajes.
Que dejes de pensar.
Que pierdas el tiempo
sin darte cuenta.
Que pongas música.
Que bailes canciones.
Que te rías de la vida.
Que pases de todo,
de lo que piensen los demás.
Que sueñes.
Que me invites a soñar.
Que me beses
donde sea.
Que me busques.
Que me encuentres.
Que me escribas un poema.
Que me besayunes.
Que grites por la ventana
si lo que quieres es gritar,
pero que luego se te olvide.
Que no madrugues
los domingos.
Que duermas
sin preocupaciones.
Que pierdas cosas
y no pase nada.
Que hagas fotos.
Que te presentes a un concurso.
Que hagas deporte.
Que te canses.
Que te duermas en el coche
mientras conduzco.
Que te quieras.
Que te abraces.
Que te olvides de todo.
Que sientas.
Que llores.
Que seas tú.
Sin miedos.
Con miedos.
Que saborees cada momento
sin mirar el reloj.
Que le quites importancia
a las cosas.
Que te sientas vivo.
Que respires profundo
y despacio.
Que no te justifiques
de tu realidad.
Que hagas a veces
cosas que no debes.
Que no te exijas tanto.
Que bebas.
Que vayas al cine un lunes.
Que no te enfades nunca
porque no vale la pena.
Que no te agobies por nada.
Que no sobrevalores la amistad.
Ni el amor.
Ni a nadie.
Que te enamores de ti.
De ti.
De ti.
Que eres único.

Que vivas.




                                                                                          Vamos, sonríe... que nadie mira.

viernes, 26 de abril de 2013

Mi primer audiotexto

Mi primer audiotexto, espero que os guste...
 (pinchad en el enlace de abajo)



Ya te echo de menos y todavia no me he ido.
Ya te pienso y te lloro.
Ya te miro a lo lejos.
Es tarde para nosotros.
Pero tambien para el olvido...

Lo siento.
Ya no puedo olvidarte.

Ya me he ido.
Ya te pienso, te lloro y te miro a lo lejos...
Y desde este rincón no te olvido amor,
 no te olvido.



 

lunes, 8 de abril de 2013

Proceso de digestión


Muérdeme el miedo a bocados y no te dejes ni un trozo. Tritúrame la inseguridad, repela mi tristeza, mastica cada uno de mis complejos, cada lágrima. Relame el plato de restos de torpezas, de migas de egoísmo. Saborea el chocolate de mis besos. Asimila mis obsesiones. Absorbe la glucosa de mis abrazos.Excreta mis malos ratos. Erupta mi vulnerabilidad. Haz la digestión de mis preocupaciones y duerme la siesta un rato. Y sueña conmigo.



sábado, 2 de marzo de 2013

Viaje infinito



Las lágrimas van donde caen los mensajes que borramos o el tiempo que hemos perdido. Van donde las personas no conocen, donde el olvido tiene casa, donde vamos nosotros mismos cuando ya no existimos. La suerte se toma un vino y mira al que llora con optimismo. La nada no dice nada. Y la ilusión…la ilusión se moja las ganas en el café.



lunes, 18 de febrero de 2013

De mí para mí

Si quieres te bajo la luna del cielo y te tapo, para que no tengas miedo a la oscuridad. Te cojo una estrella intermitente y te la dejo en la mesita, mientras la miras, hasta que te duermas. Y algún que otro cometa para que te haga sonreír a deshoras, como cuando eras una princesa con pelo largo y zapatos de charol. Y si me aprietas, te bajo el cielo entero, por si tropiezas cuando vayas al aseo, así caes en una nube de algodón de azúcar, como cuando ibas a la feria con los ojos brillantes y tu padre te cantaba una canción. Además tus "dientes de conejo" eran lo que más te preocupaba. Eso y si te habías torcido un dedo jugando al baloncesto. Siempre fuiste muy cabra. Y cariñosa. Y sobretodo tú. Siempre fuiste muy tú.


 





sábado, 12 de enero de 2013

La luna está deshidratada


Se le secaron las palabras. Fue de las lágrimas no contenidas y las historias a medio acabar. Los portales vacíos. La gente con sonrisas tristes. Las esperanzas suicidas. Calles llenas de personas rotas, de farolas fracasadas. De perros sin dueño y contenedores desvalijados. Se le escurrieron de las manos tantos sueños que crujieron al chocar contra la calzada. Heridas abiertas, mal cosidas, mal lavadas. "Ignorantes inseguros" pendientes de lo que se van a poner mañana. Niños y padres deshauciados pensando qué comer hoy. Y mientras algunos se manifiestan la rabia y la tristeza otros se quedan mirando o se van de compras. Y de pronto llueve y cae un rayo. Un cristal se rompe, un niño llora. A una puta le pegan y una mujer se tira por la galería. Alguien roba por avaricia y sale de rositas. Otros roban por necesidad. Hasta estar enfermo es cuestión de dinero. Días de mucho. Noches eternas. La luna que lleva mil a la espalda está borracha y arrugada, y medio zombie con una copa en la mano y la vista perdida, se marca un paso doble mirando al mundo que parece que sigue, como sigue la vida, como sigue la injusticia, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. 




sábado, 5 de enero de 2013

Días sin escribir


Días sin escribir de color ceniza claro, del olor de la parte derecha de tu clavícula, del tacto de la cicatriz que te atraviesa el pulmón y de tu capacidad para hacer que se me olvide que escribo. Lo que pasa es que la mayoría de veces escribo cuando estoy triste, y es que llevas una temporada haciéndome hoyuelos en la cara, y un castillo, sobretodo un castillo. El de princesa que antes no me gustaba. Ahora me encanta y no puedo dejar de sonreír. Y mira que han disparado por fuera varias veces, pero siempre has estado ahí, volviéndome a construir cada sonrisa, cada parte de mí que pierdo a veces, pero que enseguida tú me la vuelves a encontrar. Esta vez sí mataste mi miedo con mil disparos. Perfecto asesino. Este 2013 neoyorquino es el principio del resto de nuestra vida, y tiene pinta de besos rojos por todas partes. Ya no tengo miedo a los monstruos de debajo de la cama que me solían gritar. Ya no hay más imposibles, señor del antifaz.