martes, 24 de julio de 2012

Mil pedazos de nostalgia esparcidos por el suelo y los cajones


Vaciar de cosas un piso en el que has pasado toda tu vida es complicado. Cartas que te dan picor de nariz, fotos que te hacen sonreír. No pensé que fuera tan difícil. La cuestión es que llevo toda la tarde llorando como una magdalena todos los recuerdos de hace años. Y ahora me he quedado pensativa y triste. También he encontrado mi joyero de música. Me acordaba perfectamente de esa música. Mis muñecas. Mi diario y mi agenda del instituto. Por un momento he deseado volver a esa casa. Estar en mi habitación. El olor de esas cuatro paredes. Los colores que surgen de esa luz tenue de una lámpara hippie que tengo en el techo. Mis cds. Mis sueños. Millones de sueños que pasaban por mi cabeza a doscientos por hora y sobretodo mi ilusión, mi inocencia, mi "yo pequeñito" que creía comerse el mundo cada día. Sentimientos de los de verdad. Desengaños. Amores. Una mezcla que me ha hecho estallar en mil pedazos de nostalgia esparcidos por el suelo y los cajones. Luego he tenido que recoger trozo por trozo, sonarme los mocos y limpiarme los ojos, como si nada. Pero ahora estoy tristona, seria y un poco rara. Cuando se remueven los recuerdos de una casa vieja, te sientes un poco sola y echas de menos detalles. Detalles y personas. Y a ti misma en esa casa.  

lunes, 23 de julio de 2012

Miradas de orfanato


Me odias demasiado como para quererme, y te quiero demasiado como para odiarte. Pero sabes que un día tuvimos el mismo argumento, aunque ahora ya no te importe y mis ganas de ti sigan de pie. Y me quieren salir las palabras, pero al final acabas huyendo, como cuando ya no hay marcha atrás, como si no sintieras nada. Y yo me sigo poniendo triste, irremediablemente, con miradas huérfanas y sonrisas cubiertas de barro. Con palabras cosidas a mi estómago que no me dejan libre del todo. Aunque mis ganas de volar sigan intactas. Aunque volvería a intentarlo cada vez que no me dejas despegar y volvería a llorar cada vez que me demuestras que no existo. Y así sucesivamente. Sin sentido. Como la vida. Como nosotros.
 
 
"Ha sido divertido, me equivocaría otra vez... Quisiera haber querido lo que no he sabido querer..."


viernes, 6 de julio de 2012

Semilla en la Tierra

Hoy me he vuelto a poner “Semilla en la Tierra” y a pensar. Pensar en qué momento nuestro camino se hizo tan ancho como para no distinguirnos en él los labios. Los labios para hablar y para besar. Y para sacarnos la lengua de vez en cuando. Hoy me duele “querer” y sé que “querer” duele a veces inevitablemente, pero aún así me siento descaradamente más fuerte y con las cosas más claras que nunca. Es eso lo que me da miedo, porque la verdad es que el pulmón ya me funciona bien y puedo respirar perfectamente. A pesar del raciocinio con el que te puedo hablar, lejos del principio de nuestras terapias mal llevadas, sin nadie que mediara por dos histéricos; lejos de nuestra historia tabú que nos ha ido quitando libertad a lo largo del tiempo (para luego recuperarla en pequeñas dosis de vapor de cristal); hoy puedo despedirme de ti con un beso inesperado en el portal de los sueños posibles (sin ningún precio). Un beso con nuestra firma. La que me lleva a ser semilla en la tierra, la que me lleva a ser un “tú” seguido de un “yo”. La que me empuja a trepar la planta verde que roza las ventanas con vistas a cualquier rincón del mundo contigo. Ahora relájate…



Sé que en el fondo te he sacado una sonrisa de juguete, que son las que dicen la verdad.