jueves, 15 de marzo de 2012

Carta para Pedro

Siempre acabo desnudándome la mente delante de todos, y hoy es tu cumpleaños, así que tengo la necesidad imperiosa de... La verdad es que más de una vez hemos fregado el suelo con lágrimas de cocodrilo, o apagado las luces a carcajadas de las que desgarran la garganta. Hemos sido muchos lunes con cara de perro… varios domingos remendados a las sábanas de la cama, latiendo amaneceres-anocheceres. Hemos roto demasiadas veces nuestra confianza a estirones de niño pequeño. Tenemos tantas palabras borradas con silencios que no nos hace falta hablar. Nada es importante. Y seguiré escribiéndote textos tristes que no entiendes. Y tú seguirás intentando que pose para ti todos los fines de semana sin conseguirlo. Seguirás hablándome con tus fotos y yo seguiré pasando frío para que las hagas. Seguiremos discutiendo por tonterías cuando estemos cansados. Seguiremos gritando de vez en cuando (seguiremos siendo egoístas). Seguirás haciéndome cosquillitas a desgana (porque yo te insistiré dándote codazos). Y yo seguiré queriendo volar mientras tú me intentas coger del pantalón cuando empiezo a flotar... Seguiré explicándote mi complicado minimundo y a ti no te quedará más remedio que escucharme y descoserme la inocencia; la impulsividad de mis pensamientos, de mis acciones, de mis besos a destiempo. Seguiremos siendo tan distintos, que seguiremos buscándonos el brillo en los azules de cada uno, buscándonos los lagrimales, el tic-tac del reloj de nuestras diferentes vidas, para querernos cada vez más, irremediablemente.

 Felicidades.


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domingo, 11 de marzo de 2012

Cuento

Cuando quieras podemos jugar y subir por la planta verde que llega a las nubes en forma de cuento. Nos bajamos en el cielo y vamos de nube en nube saltando descalzos, con los pies grandes, esquivando problemas. Detrás de “días azules” y comiendo gominolas. ¿Quieres? Pues rápido, empieza el argumento.  Yo ya he escrito la introducción y me brillan los ojos como el sol de marzo. Pero eso sí, luego no inventemos un final feliz eh, eso no hace falta. A estas alturas los finales no existen, la felicidad se atrapa en el argumento y todo lo demás deja de importar. Es nuestro cuento y podemos hacer lo que nos dé la gana. ¿Entonces qué? ¿Firmas, valiente?









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