martes, 24 de julio de 2012

Mil pedazos de nostalgia esparcidos por el suelo y los cajones


Vaciar de cosas un piso en el que has pasado toda tu vida es complicado. Cartas que te dan picor de nariz, fotos que te hacen sonreír. No pensé que fuera tan difícil. La cuestión es que llevo toda la tarde llorando como una magdalena todos los recuerdos de hace años. Y ahora me he quedado pensativa y triste. También he encontrado mi joyero de música. Me acordaba perfectamente de esa música. Mis muñecas. Mi diario y mi agenda del instituto. Por un momento he deseado volver a esa casa. Estar en mi habitación. El olor de esas cuatro paredes. Los colores que surgen de esa luz tenue de una lámpara hippie que tengo en el techo. Mis cds. Mis sueños. Millones de sueños que pasaban por mi cabeza a doscientos por hora y sobretodo mi ilusión, mi inocencia, mi "yo pequeñito" que creía comerse el mundo cada día. Sentimientos de los de verdad. Desengaños. Amores. Una mezcla que me ha hecho estallar en mil pedazos de nostalgia esparcidos por el suelo y los cajones. Luego he tenido que recoger trozo por trozo, sonarme los mocos y limpiarme los ojos, como si nada. Pero ahora estoy tristona, seria y un poco rara. Cuando se remueven los recuerdos de una casa vieja, te sientes un poco sola y echas de menos detalles. Detalles y personas. Y a ti misma en esa casa.  

3 comentarios:

  1. Una casa vieja siempre es refugio,
    restos de fantasmas y de tiempo.

    Saludos ;)

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  2. Si... lamentablemente suelen ocurrir esas cosas cuando uno revuelve entre cosas pasadas. Fotos, objetos, cartas. Pero bueno. Tampoco es bueno quedarse todo el tiempo en ese estado y vivir de las cosas que ya fueron. Si no seriua una muerte en vida. Aislarte en el tiempo y no poder disfrutar del presente o los dias venideros. No se... al menos es lo que pienso yo. Quizas este equivocado

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  3. Todos nos hemos sentido asi alguna vez, pero solo tu lo has descrito.

    Felicidades! :)

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