viernes, 4 de mayo de 2012

Sentada en el aire


Vas latiendo en los ojos de los demás, en los niños, en las hojas, en ti. Vas escondiéndote tras leves sonrisas de juguete, que utilizas para olvidar el mes de abril. Vas hiriendo cada paso, cada sístole, cada vértebra de tu pensamiento, cada trozo de momento que te toca sentir-no sentir. Te vas cubriendo de lodo de semanas que mueren en vano, sin poder salir a nado entre tantos lugares donde solías gritar y ya ni lo intentas. Dias que se escapan de las manos, como dice Quique González junto a mayo, junto a tus no-ganas de saber qué mes es el que quieres ser. Páginas en blanco o escritas de cualquier manera, garabatos que no tienen sentido, como tú, como todo lo que te rodea, como la nada que nadie controla. Como tus sueños que no se cumplen o como los que no te atreves a soñar. Escribir, no escribir, restregarte las lágrimas de cocodrilo que al día siguiente nunca existieron. Tú mismo te las bebiste en un chupito de huida hacia ninguna parte. Rascarte la piel, que vacía por dentro está expectante y al rojo medio-vivo…esperando a que te reinventes y vuelvas con esa carita de ilusión y de querer reflejarte en el mundo de nuevo, como lo hacías antes de abril y antes de sangrar palabras por la nariz.

Como lo hacías antes de aquella despedida en la estación.


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