viernes, 13 de abril de 2012

Oporto

Oporto se me va inyectando en las ganas. Es la mezcla de la gente, las casas viejas, la ropa colgada en las ventanas, los bares pequeños de sonrisas pensativas, las ganas de encontrarme-perderme a mí misma en otro lugar. El vino, el portugués, las gaviotas, las tiendas de barrio que huelen a "antiguo", las cuestas, las fachadas sucias pero bonitas, ella.
 
Los disparos de él en cada detalle. Cada detalle que nadie ve.
 
Estoy viva. Y dando tumbos por Oporto, mientras coloreo cada segundo-latido-pestañeo de la ciudad y la compañía. Hasta llover me parece que formaba parte de nuestro plan.
 
Sigamos creando nuestro argumento a nuestro antojo. Sigamos haciendo el amor a la vida en cada esquina de estas calles. Calles en tonos "sepia" que se mojan de lluvia, de encanto. Que me hacen volver a escribirme-dibujarme. Y eso me sobra y me hace feliz. Feliz. Feliz. Feliz. Feliz. Feliz. Feliz. Feliz.



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