miércoles, 28 de diciembre de 2011

René

René es de esas chicas que llevan siempre una mirada sinceropensativa. Suele ir con su chaqueta de cuero a todas partes. Siempre viste  en vaqueros,  con unas converse blancas que nunca lava y han adoptado un tono más bien gris, pero a ella le gustan así. Nunca olvida sus cascos para caminar por la calle cuando va sola.  No se tinta el pelo, ni se pinta las uñas, ni usa pendientes. René es una de esas chicas que aunque esté en silencio, se nota que está. Ella ni siquiera se da cuenta, pero buscando tan dentro de cada persona, cada imagen, cada palabra, cada acción, consigue una autenticidad única y adictiva. Las chicas como René brillan sin saberlo, porque hacen de cada minuto de su vida una sonrisa, una lágrima, una conversación, una canción, un yoquesé  que engancha. Lo que pasa es que René no lo sabe, ella sólo piensa en jugar a vivir, porque en el fondo, sigue llevando una niña dentro, y sufrir le da pereza, una pereza increíble.



Ayer René cogió el mundo, lo metió dentro de dos rodajas de pan, le echó aceite y un poco de sal, y se lo comió de una sentada, casi sin respirar, con los dos pies colgando de la luna.





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martes, 27 de diciembre de 2011

Me caso

Si, me caso. Me caso cuando me cuentas algún problema y te aconsejo como si fuera mío. Me caso cuando limpiamos la casa juntos  y no nos hace falta hablar de la parte que limpiamos cada uno para ponernos de acuerdo. Me caso cuando nos peleamos por la última onza de chocolate, para luego acabar ambos diciendo: “cómetela tú”. Me caso cuando me haces fotos. Me caso cada vez que te escribo.


Me caso cada día, cuando me sonríes, sin vestido, sin invitados, y los únicos papeles son los de mi cuaderno de cuero.




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viernes, 23 de diciembre de 2011

Jajaja!

No sé si eres o soy yo, pero tengo la sensación de que esta Navidad la palabra nosotros se me va a meter entre los dedos de los pies y va a acabar conmigo a carcajadas.


                                                                                                                                             Y yo encantadaJ







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domingo, 18 de diciembre de 2011

Aquel hombre

Cogió su tazón de chocolate caliente de todas las noches. Se dirigió a su sillón, el de todos los días. Pero esta vez no pudo poner su programa favorito. En todos los canales estaban esperando las doce campanadas. Mientras se calentaba las manos con el tazón, se quedó un minuto observando a toda la gente de la tele. Luego la apagó. Miró a Luna, su perra, ya mayor. La acarició durante unos segundos: "Buenas noches Luna". Tras unos sorbos se fue a la cama. Hizo como si nada, como si hubiese sido una noche más. Pero en el fondo sabía que no era así. Precisamente para él, ésta no era una noche más. Se trataba del momento "lleno de nadas". El de  recordar que estaba solo. Tan solo como ni la soledad supo jamás. Tan solo como sólo sabían cada una de sus lágrimas anónimas, mientras dormía.


Y su corazón le latía tan triste...que tuvo que parar la melodía. Y cesaron las lágrimas anónimas, y la soledad siguió sin saber que él ya no existía. Fueron los ladridos en mitad de la noche de aquel 1 de enero, los que gritaron desgarrados al olvido.

martes, 6 de diciembre de 2011

Quédate dentro de mí


Quédate dentro de mí y hazme volar más allá de las nubes y la luna. Que siempre he querido ser pájaro o astronauta. Quédate dentro de mí y hazme sentir que latimos a la vez y sudamos juntos  la misma gota en cada embestida. Quédate dentro de mí  para que cada gemido me turbe el gesto y me haga temblar en cada convulsión, hecha a la justa medida de nuestros lunares y pestañeos. Quédate dentro de mí para que sigamos siendo nosotros, rozando nuestro límite de lo que consideramos perfecto y haciendo que todo lo demás deje de existir por un momento. Nuestro momento.


                                                                                              Quédate dentro de mí, que siempre he querido ser pájaro o astronauta y contigo vuelo tan fácil que lo consigo.