martes, 29 de noviembre de 2011

5ºB


A lo mejor ha sido que os habéis dado cuenta de que justo hoy necesitaba esa carta de morirme de amor. Puede que seáis unos pelotas, como ha dicho Guille. Lo más probable es que haya sido bella casualidad. Lo que sí que tengo claro es que voy a acostarme con una sonrisa de elefante, porque cada una de vuestras palabras se me ha metido entre los alveolos, hasta el punto de no importarme nada más. Y menos un “e rasé” un poco raro, todo estaba tan ideal con sus mayúsculas, sus comas y sus puntos, que creo que Gaspar se ha adelantado esta Navidad, y me ha traído el mejor regalo: vuestro corazoncillo bien escrito. No puedo pedir más. Y aunque Cristian me diga que soy una fantasiosa, este pequeño detalle para mí no es pequeño, es gigante. Y me invade a borbotones los ventrículos de “cosas que me hacen feliz este martes”, y me hace que me acueste…con sonrisa de elefante.



                                                                                                             No me olvido de cono ni para escribiros una entrada…suerte mañana.








domingo, 20 de noviembre de 2011

De regalos...


Hoy, después de decirte mi lista de regalos de Navidad como una niña pequeña con los ojos brillantes, te he preguntado qué querías tú. Antes de que contestaras me he precipitado a opinar lo caro que es un ipad, que siempre quieres regalos caros. Tú has esperado a que me callara, y mientras conducías, has repetido dos veces: “Yo sólo quiero una cosa”. Y riéndome te he preguntado: “¿el qué?”. Tú has contestado muy serio: “La eternidad. Quiero que cojas un trozo de papel, que me escribas esa palabra y que me la regales. Yo lo doblaré y lo guardaré en la cartera, para siempre”.  Me lo has dicho con los ojos llorosos, muy despacio, mirando a la carretera. Yo he sonreído mirándote y he articulado: “qué bonito”. Porque ambos sabemos que aunque sea yo la que escriba tonterías y escuche canciones de Iván Ferreiro, tú eres más sensible.


Y porque ambos sabemos que ese regalo yo ya te lo di hace tiempo, cada día, pero tú cada día arrugaste el trozo de papel y lo tiraste a la papelera.




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Abre los ojos


Le tengo envidia a lo que sea que vean tus ojos cerrados. Una vez que te duermes quedas a expensas de olvidar mis pecas y mis lunares. No cierres los ojos. Quédate conmigo.



Celosa de tus sueños…mi piel de gallina quiere seguir jugando contigo al escondite.





viernes, 11 de noviembre de 2011

Apnea


Cuando era pequeña me quedaba aguantando la respiración debajo del agua en la piscina. Me gustaba esa sensación. La de aislamiento del resto del mundo. La de no saber qué pasaba fuera. Me relajaba el silencio que me envolvía, la cámara lenta de mi cuerpo mientras flotaba. La soledad perfectamente imperfecta que me inundaba los párpados. Me gustaba. Me sentía cerca de mí y lejos de todo lo demás. Por eso aguantaba tanto tiempo sin respirar.  Necesitaba el silencio del agua. Permanecía quieta, en mi trozo de yo, sumergida en mis pensamientos. Nadie podía acceder  a mi momento. Nadie sabía lo de mirarme los dedos y planear comerme el mundo entero con las manos, de un solo bocado, saboreando personas y atardeceres, sin tener miedo a tener miedo. Era ese pico de inocencia interrumpida, de valentía ingenua pero arrolladora. Era justo ese punto de inflexión en la apnea que alargaba un par de segundos, el que me hacía sentirme más viva.





Mientras tanto todos estaban fuera, tomando el sol.



jueves, 10 de noviembre de 2011

Hoy por ayer


Hoy que si te pierdo no me muero.
Hoy que no te comparo con nadie.
Hoy que te quiero como es debido.
Hoy que me quieres sin argumentos.
Hoy que nos hablamos con la huella dactilar.
Hoy que me buscas sin límites.
Hoy que nos hemos encontrado,
después de tanto tiempo,
aunque ya no me tengas tan cerca,
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ni yo a ti tan lejos.



 

domingo, 6 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE


Es noviembre de nuevo, que ya llega tiritando y oscuro, con jersey de manga larga y calcetines por encima del pijama. Es noviembre. Un noviembre que ya no me conoce, ignorante de mi trocito de yo nuevo y de mis ángulos distintos de mirar por la ventana. Vuelven los cola-caos calientes y la playa en enero con sudadera. Vuelven la chimenea en la montaña, las mantas, las alfombras, el calefactor en el aseo y todo lo que somos capaces de hacer para entrar en calor, pero un calor adorable, agradecido, del que acurruca…del que besa.



Gracias frío, por haber vuelto.




Páginas vacías de ti en mi cuaderno de cuero


Llevo tiempo sin escribir de días azules contigo, sabes que estaba rodeada de monstruos de los de verdad, de esos que te erizan el lagrimal y no te dejan soñar ni con relajantes. Sigue habiendo algunos de vez en cuando que se escapan del ayer, de aquel momento horrible que parecía no tener final de comer perdices y que nadie sabía, sólo tú y yo, y a veces sólo yo. Entonces me miras desde lejos con la punta de los dedos, pero yo ni siquiera distingo un poco de azul en mi retina, aunque sepa que estás ahí. Sé que estás ahí, te lo prometo. Son ellos, que intentan asustarme y me siguen a todas partes, y yo les miro, sin decirles que se vayan ni nada.




Tan sola como ni la soledad sabe.

No hay que tener miedo a tener miedo.

Y en realidad nunca dejé de soñar.