domingo, 25 de septiembre de 2011

Da igual…no necesito paraguas


Me llueves las palabras y me emborronas la letra. Sabes que es mi estilo últimamente, el de andar entre papeles en lugar de por el suelo, qué te voy a contar a estas alturas.




domingo, 18 de septiembre de 2011

Érase una vez...


Érase una vez, un niño que iba regalando pedacitos de su corazón a todas las personas que se encontraba. Iba recortando trocitos, poco a poco, días tras día. Pasaba el tiempo, y él se preocupaba un poco, porque pensaba que al final se iba a quedar sin corazón. Pero conforme pasaban los latidos, un día se dio cuenta de que su corazón en vez de menguar, crecía cada vez más. Él no lo entendía, porque todos los días recortaba un poco, y lo lógico era que el corazón se hiciese cada vez más pequeño.



Pasó el tiempo, y el niño dejó de ser un niño, se convirtió en un chico, luego en un hombre, después en un anciano.



Un día su corazón comenzó a ir más despacio. Se estaba muriendo. Le dijo a su mujer: "no llores, he sido tan feliz con el corazón tan grande que no tengo más remedio que morirme sonriendo." Y cerró los ojos. Y su corazón dejó de latir.



Había regalado trozos de corazón a gente que no se lo merecía. Pero esto no era un problema. No se arrepentía. Lo único que sentía por esa gente era lástima y no les tenía ningún rencor. Había valido la pena los trozos que había regalado a personas agradecidas. Éstas habían agrandado su corazón el doble, habían hecho de su vida un sueño: un sueño rodeado de acciones transparentes, de conversaciones sinceras, de momentos auténticos, de abrazos sentidos, de besos para siempre. En definitiva, un sueño hecho realidad, una vida de felicidad perfecta, la única que de verdad existe, la que tienen los corazones grandes.




La felicidad perfecta existe, está en los corazones grandes. Entre ellos se la van pasando, y sólo ellos saben que no necesitan nada más.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lidia

Te echo de menos. Un "de menos" de esos de cuando te paras a pensar y a valorar a las personas que han pasado por tu vida.  Un "de menos" de esos de después de mucho tiempo que ya parece que no existen, pero que ahí están... Recordándote lo guapa que te sentías reflejándote en los ojos de alguien o en sus pensamientos. Un "de menos" de trozo de película, cuando las protagonistas duermen juntas en tanga compartiendo la resaca en la almohada. O un "de menos" de kilometraje... De ese que engaña... Porque siempre pensamos la una en la otra aunque estemos a años luz de decírnoslo o de comprendernos la lejanía. Te echo de menos.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadas de todo


Nadas de todo, de erizarnos la mirada encharcada, de salvarnos la tristeza suicida, de sujetarnos las paredes desconfiadas (agrietadas), de darnos besos de chocolate con leche. Nadas de comidas en el “japo”, de viajes a Berlín, de “peros” que no son “peros”, de amor con velas en la bañera. Ese que me contradice y me aterra las nadas de todo.


Las nadas de nadie.







domingo, 4 de septiembre de 2011

Te vas...



No me gustan las despedidas
y menos contigo.
Sabes que eres mi persona favorita
y que mataría monstruos por ti.



Es tu manera de existir...
Recuerda que para alguien, eres lo más importante.