martes, 30 de agosto de 2011

Y que cada uno haga lo que quiera


Es difícil ponerse en el lugar de las personas. Nadie entiende a nadie, aunque digamos que sí. Y además nos dedicamos a emitir juicios de valor de la gente sin pararnos a entenderles lo más mínimo. “Qué exagerado”. “Qué egoísta”. “Qué radical”. “Qué calzonazos”. "¿Has visto lo que ha escrito? qué fuerte". No tenemos ni la más mínima idea de cómo son los demás, porque ni siquiera sabemos cómo somos nosotros mismos. Ni nos hemos parado a pensarlo, y mucho menos a reconocerlo. Nos precipitamos a criticar a los demás, sin más, basándonos en nuestro umbral de exigencia, creyéndolo perfecto. Pensando que tenemos razón por comparar a alguien con nosotros mismos, sin pararnos a pensar en las circunstancias de un determinado momento, sin ni siquiera conocer las circunstancias de los demás. El ser humano es así de simple y cateto. A veces logramos tener un poco de humildad y entendimiento, pero la mayoría sucumbimos a nuestra condición de jueces de la realidad de los demás. “Qué quejica”. “Qué pasota”. “Qué antipático”. “Qué exigente”. “Qué cabrón”. “Qué agobiado”, “qué desastre”. "¿Has visto las fotos que ha puesto?". A lo mejor no está siendo ni tan exagerado, ni tan egoísta, ni tan radical, ni tan calzonazos, ni tan exigente. A lo mejor no tenemos ni idea de cómo es realmente,  de cómo se está sintiendo, de lo que le está pasando o de lo que le pasó. Y jamás lo sabremos. Puede que si es tan celoso sea porque en su pasado alguien le ha hecho mucho daño. Puede que si está triste es porque le pasa algo que para él es importante, aunque para nosotros no lo sea, ¿y nosotros qué sabemos? Lo que tenemos que hacer es callarnos de vez en cuando. Callarnos de una vez y dejar de tener ideas preconcebidas de las personas y de sus acciones. Dejar de ser tan bocazas.



Y que cada uno haga lo que quiera.



domingo, 28 de agosto de 2011

Medalla de oro


Llevo dándole vueltas un rato y… definitivamente ha sucedido. Has ganado. Te llevas el primer premio a la persona que más soy capaz de querer y odiar al mismo tiempo. Tienes la capacidad única para hacer que me sienta demasiado viva y demasiado muerta el mismo día. Se acabaron las nubes en forma de castillo. Esta vez constrúyeme uno de verdad, de esos que no se caen y que duran para siempre. “Buenos días princesa” es lo que quiero creerme de verdad cada mañana, aunque haya mandado a la mierda los cuentos de hadas otras veces. Ya te dije que rompes mis teorías de la humanidad. Llevo dándole vueltas un rato y… definitivamente ha sucedido. Has ganado. Te llevas el primer premio. Enhorabuena.




Ya me he cansado de no creerme la palabra “siempre”.








miércoles, 17 de agosto de 2011

Besos

Hoy te hablo con besos que te robo, cada cierto tiempo, cuando me preguntas que en qué estoy pensando. Ni siquiera te miro a los ojos, te acaricio despacio, como si te pudieses romper, y te los robo, uno detrás de otro. Hoy no me apetece hablar contigo, sólo robarte besos. Besos con sabor a Cádiz y a verano nuestro.

miércoles, 10 de agosto de 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

Monstruos


-          Tú no lo entiendes. Pero yo ya te había escrito cosas preciosas. Formabas parte de mí.


-          ¿Y ahora?


-          Ahora puede que sea demasiado tarde. Se me ha estropeado la letra. Me tiembla, se ha vuelto pequeña e ilegible.


-          ¿Y qué debo hacer?


-          Matar monstruos por mí.










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This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. The author is Laura Guillén Llor.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Suerte


Se me ocurren muchas cosas por las que no puedo dormir. Echo de menos ponerme tus sudaderas enormes para estar por casa. Chingarte besos en la cocina. Las cosquillitas en el brazo. Repartirnos las barritas de los kit kats. Que te termines mi coca-cola. Echo de menos tu remolino del pelo. Que me preguntes qué me pasa. Tu código de barras. Corrernos a “te quieros” en la habitación. Tu pie de mono y tus abrazos de oso polar, esos que me hacen hibernar en el sofá.




Añorarte es mi suerte…es algo que sólo puedo hacer yo. Llámalo posesión, egoísmo, o mejor llámalo amor, que suena más bonito.








lunes, 1 de agosto de 2011

Noches de día y días de noche


Noches en vela
disimulando
             el peso del aire.



Días de sueño
temiendo encontrarse
                       en sus atajos.



Pero sólo vislumbraba
fábricas de tristeza,
                        con luces de neón.





(de día y de noche)








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