domingo, 27 de febrero de 2011

Sangre



Tapona mis palabras si te sangran,
escúpeme tu soledad para aliviarte,
préstame un hilo y una aguja
para coserte impaciente el desengaño.

Abre la celda de mi incertidumbre,
sugiéreme flojito en el martillo,
haz que este crepúsculo granate,
cierre los ojos y coagule nuestra herida.






 

jueves, 24 de febrero de 2011

Cosiendo sin coser


Me parece tan incómoda la fragilidad, pero a veces aparece sin avisar y tengo que pasar por encima descalza y gritando sin gritar. Luego consigue  que me quede un rato respirándola, llenándome de grietas por dentro poco a poco, porque así es ella conmigo, discreta y penetrante, audaz. Me va debilitando hasta quitarme la sonrisa y las ganas de gritarle al mundo que me quiero. Me hace sudar el insomnio. Me hace caerme de nuca hasta ponerme lilas las ojeras y triste la mirada. Voy como con vergüenza, dubitativa, y espero…por si alguien me quiere de repente y me regala unos zapatos, un caramelo de autoestima o un bote con aire de verdad. Me quedo un rato hablando con las pupilas de cada persona…intercambiando blancos y negros, como si las conociera y fueran a venir de una en una a darme un abrazo de oso y pegamento. Me desintegro en cada paso, como si mi rumbo comenzara a estar borroso y tuviera que desaparecer. A veces es mejor dejar de pensar en cosas que no se entienden. Aunque me quede un poco indefensa y sin saber adónde ir en medio de la calle. A veces es mejor parar de golpe, sentarme y coserme la soledad despacito, con paciencia,  mientras espero a que Dorita me preste sus zapatos rojos, esos mágicos de purpurina, con un lazo y de tacón.



De vez en cuando tiene que haber días pequeñitos que primero te hacen brillar y luego te borran como si fueras de lápiz.



lunes, 21 de febrero de 2011

Llueve sobre mojado


Un gobierno vendiéndose por dinero,
así pasa la gloria de este mundo,
y nosotros en la ventana empañada,
observando cómo llueve sobre mojado.

La puta en la carretera bajo el sol,
homosexuales sin cogerse de la mano,
el frío y el hambre de un mendigo.
Llueve.

Y así pasa nuestra gloria,
un anciano solo, un perro maltratado,
un machista, un cura pederasta.
Sigue lloviendo y nosotros abrimos el paraguas.

Materialismo fosilizado,
más y más para los que más tienen.
Más y más llueve.

Sic transit gloria mundi,
creyéndonos libres como pájaros que no se mojan,
entre democracia disfrazada.
Nos creemos personas.

Sobre mojado llueve y llueve,
y no nos damos cuenta.
Llueve y llueve sobre mojado,
y se nos olvida.


(Ya no hay ganas de seguir el show)


martes, 15 de febrero de 2011

CLÍMAX

La luz de la vela parpadeando, conversaciones nuestras de esas que nos dejan pensando, con la copa de vino en la mano, acerca de temas abstractos y no tan abstractos, como el capitalismo, la religión, nosotros, ellos. Los dos hablamos todo el tiempo, teniendo tantas cosas que decir que nos brillan los ojos y la copa sigue relativamente llena.
Tú no lo sabes, pero lo estoy sintiendo, y es ese quinto nivel el que toco con los dedos. Nos sentimos extasiados del placer que nos supone, y eso dura segundos, segundos alcanzados, para luego volver a descender al nivel de confianza normal y estipulado por el resto de los mortales. Los momentos álgidos no pueden durar toda la vida, porque si no, no serían álgidos.


Y al principio de la noche nos mirábamos como extraños, porque esta semana hemos caminado en esferas diferentes. Pero pronto nos hemos hecho el amor con la mirada y nos hemos tocado con palabras, para luego acabar sudándolas en la habitación.




domingo, 13 de febrero de 2011

COSAS

Espirales sin salida.
Mapas sin rumbo.
Obsesiones sin fin.
Obsesiones que se acaban.
Risas con dolor de barriga.
Lunes interminables.
Playas con olor a nadie.
Canciones que lloran.
Frío en los huesos.
Frío en la mente.
Cuando aconsejo a alguien como si me fuera la vida en eso.
Cuando a mí no me aconsejan como me gustaría.
Cuando prefiero guardarme las cosas para mí sola.
Jugar conmigo al escondite.
Domingos por la tarde.
Ojos pensativos.
Fito y Quique.
Cervezas muy frescas.
Café muy caliente.
Mirarla.
Noticias tristes en la tele.
Personas que no tienen nada.
Personas que tienen demasiado.
Demasiada gente.
Pocas personas.
Hablar con ella por teléfono.
Hablar con ella en persona.
Huevo en la garganta.
Odio cuando me siento frágil.
Ayudar demasiado a alguien sin que se lo espere.
Calor en la piel.
Brillo en los ojos.
Gente que no me conoce.
Gente que cree que me conoce.
Gente que me conoce demasiado.
Gente con la que me sale ser muy buena.
Gente buena.
Ser demasiado yo misma.
Caricias regaladas.
Prejuicios absurdos.
Prejuicios no tan absurdos.
Conciertos sentidos.
Cuando nos enfadamos inevitablemente y me quiero esconder.
Metas conseguidas.
Sueños alcanzables.
Amores platónicos.
Labios rojos.
Lluvia y chimenea.
Siestas con él.
Llorar sin llorar.
Conversaciones con él.
Noches inesperadas.
Películas adorables.
El olor a semen en la habitación.
Leer su bloc cada día.
Encuentros conmigo misma.
Agujetas en los abdominales.
Dolor en la mandíbula (de reírme).
Dolor en la mandíbula (…).
Gritar dentro del agua.
Cuando le recuerdo.
Días pequeños.
Días grandes.
Días azules.
Mirar el mar con el abrigo puesto.
Comprar zapatos de tacón.
Fotos en blanco y negro.
Robarle besos.
Viajar con quien sea y recordarlo para siempre.
El chocolate y el queso.
Ellos llamándome seño y queriéndome aunque me enfade.
Cuando parece que me huelen la tristeza y me dicen "seño te quiero".
Cuando me siento poderosa y muy grande.
"Polvo en el aire y asientos vacíos".
"La ciudad del viento".
El olor a cerillas.
El olor a palomitas.
El olor a café.
Días que vivo cada segundo sin esperar a que acaben.
Dias como hoy.

jueves, 10 de febrero de 2011

ENVIDIA

Que mala es la envidia,
que velada y cruel,
tan infeliz y tajante
dentro de muchas arterias.

Más difícil se me hace
verla pasar por delante
a mi lado, sin complejos
(y yo tener que callarme).

¡Serás sucia, repelente
peligrosa e ignorante!

¡Qué angustia me causas hija!
¡qué injusta, malasombra!
cuán rencorosa te pones,
pero qué enferma me dejas.

¿Sabes qué te mereces?
pagarte con la misma moneda.
Que de todo lo que eres
no hay nada bueno que seas.




Para quien no sea envidioso/a, mi más sincera enhorabuena (pueden aprovecharse de las envidias de los demás para subirse el ego, pero no creo que sea su estilo).
A los envidiosos/as nada más (además no se darán por aludidos, pobrecillos, ya tienen bastante).

martes, 8 de febrero de 2011

Como borregos


Prejuicios ignorantes
que nos vendáis la razón
sin prestar divagación
quitaos ya los guantes.

Prejuicios asesinos
incontrolados de acción
que matáis reputación
¡idos a otra parte!

Prejuicios malignos
que nos robáis a todos
el tiempo, la vida
y los ojos propios.

Prejuicios desdeñosos
dueños de nosotros mismos
esfumaos de una vez
que parecemos borregos.




Para todos los que alguna vez nos hemos dejado robar los ojos propios.
Para todos los que alguna vez nos hemos dejado afectar por asesinos de nuestras verdades.
Para que dejemos de tener prejuicios sobre los demás y para que ignoremos con una sonrisa a la gente que los tenga de nosotros.

domingo, 6 de febrero de 2011

Semen


Me hubiera quedado una hora sentada en el váter enfriándome los pies descalzos. Mi mirada yacía perdida y extasiada por el momento que acababa de comernos. Lo intentaba memorizar para siempre mientras me despojaba de tus restos. Me declaraba demasiado perfecta. Demasiado viva. Demasiado tuya. Tú impasible. No te dabas cuenta, pero brotaban todavía gemidos vulgares dentro de mí, “hormigueándome” el estómago y retumbando en mis brazos. Por eso luego te apretaba tanto. Te dormiste enseguida…como si te bastara con mi vaho para respirar. Parecía que nunca más fueras a despertar (y no necesitaras despertar). Yo mientras intentaba congelar ese momento nuestro, para volverlo imperecedero en mi retina de sabores.



Los días que mi fragilidad te eche de menos, pienso pulsar el botón de la máquina del tiempo y volver a ese instante yuxtapuesto para  sentirme perpetua e infinita de nuevo, todopoderosa, la Reina de las Hormigas.



miércoles, 2 de febrero de 2011

Hombres, mujeres y viceversa


Me sorprende la facilidad con que los hombres desean a otra mujer que no es su esposa cuando llegan a cierta edad. Se trata de una característica del sexo masculino, que me llama la atención en gran medida y desata una cantidad importante de debates en mi cabeza que soy incapaz de no escribir…

El hombre llega a los 50 y su instinto animal le hace querer más. Su mujer también tiene 50, ya no es lo mismo y uno tiene que reafirmarse, de alguna manera. Supongo que eso le pasó a Pepe cuando me regaló el swarovski…
La cuestión es: ¿Por qué a la mujer no le ocurre este hecho? Tras varias conjeturas he llegado a la conclusión de que nosotras buscamos una serie de valores en el hombre, entre los cuáles “la estética” es el que menos prevalece. Nos atraen otro tipo de virtudes y por eso cuando llegamos a cierta edad la sangre no nos pide mucho más.

Supongo que es la naturaleza de cada sexo, pero me voy a permitir juzgar de “poca profundidad” las aspiraciones del sexo masculino, y sobretodo de no entender las diferentes etapas de la vida, limitando sus posibilidades y no conformándose ni adaptándose a su edad.
Cuando una pareja de 50 se separa, ambos salen al “mercao”, pero, ¿quién es la que está ya pasada para el resto de hombres de 50 que hay por ahí? La mujer. El hombre, aunque tenga 50, saldrá y buscará una chica probablemente más joven, que sucumbirá a sus encantos maduros  y profundos de la experiencia.

Es la triste realidad, por ello me atrevo a resaltar la simpleza de estas acciones por parte de los varones…que están condenados a desear con todas sus fuerzas a chicas más jóvenes…y que no entienden la vida y lo enriquecedor de las relaciones adultas y maduras. En mi opinión, la monotonía forma parte del juego y lo que cuenta es adaptarse a alguien que te quiera y viceversa, y no engañarse ni obsesionarse con “primeras etapas” de la vida de las relaciones, etapas que al final acaban terminando inevitablemente. Lo suyo sería disfrutar todas las demás fases dando lo mejor de nosotros mismos y siendo conscientes de a quién queremos. Pero claro, esto sólo somos capaces de hacerlo nosotras. Y vuelvo a repetir que no es culpa de ellos…son simplemente así, desde lo más “profundo” de su ser.


Dedicado a Pepe, aunque nunca leerá esto, ni siquiera lo entenderá…ni siquiera se llama Pepe…y por supuesto decir que en realidad soy idealista y mantengo la esperanza de que los hombres con encantos maduros y profundos de la experiencia (resaltados en negrita y subrayado, más arriba), jamás se dejarían llevar por la superficialidad, la frivolidad y el desdén que hoy reinan en nuestros días.