jueves, 27 de enero de 2011

Fin del mundo en 5 minutos

A veces es mejor marcharse y dejar que el tiempo adopte el papel inevitable de juez de la historia.
Las historias son interpretadas de forma tan distinta que a menudo parece absurdo luchar por las convicciones de uno mismo. Cada uno tiene sus formas de ver el mundo, sus experiencias en la vida y sus características personales (por eso somos únicos y un poco egoístas a la hora de entender a los demás). Nos dejamos llevar por nuestros condicionantes y en muchas ocasiones no llegamos a entender al 100%. A no ser que nuestra capacidad racional supere a nuestros deseos u obsesiones. A veces lo conseguimos, a veces no.

Me considero una persona que expresa demasiado lo que siente. Y la mayoría de personas que me voy encontrando en el camino me lo resaltan de manera positiva. Pero ellos no saben que a veces es mejor marcharse.

Te pones a gritarme porque no me entiendes y yo ni siquiera te odio, sólo quiero abrazarte como si se fuera a acabar el mundo en cinco minutos. Te vas enfadado conmigo, pero yo sólo quiero que vuelvas y que me quites los temblores a bocados. Que me desgarres por fuera y por dentro en mil trocitos y que luego me reconstruyas con cuidado hasta quererme de nuevo.

(Hoy he llenado mi cuaderno con páginas de ti…sé que vas a volver, y que no me vas a querer en todo el día, y yo voy a seguir llorando sin llorar, aunque no te lo merezcas y en realidad el mundo no se haya acabado).



martes, 25 de enero de 2011

VACÍO PERO LLENO


Se me entorpece la forma de entender mis sentimientos. Se me caen de las manos y se esparcen por todo el suelo como si fuesen de papel. Me gustaría graparlos y leerlos de nuevo, tranquila, si la letra me lo permite (es que últimamente es diminuta o me la suelo encontrar al sèver).


Ojalá llueva mañana y pueda mirarme en los charcos, porque el espejo no me sirve para nada.


miércoles, 19 de enero de 2011

Esperando…

...sentirme arañada por el placer de tener algo que decir, de empachar el saco vacío por los ladrones de últimamente y taponar los agujeros con pedazos de mí que no encuentro.

(Buscando algo que me escueza…)



domingo, 2 de enero de 2011

Entre fantasmas

Allí estaban. Intentando ser ellos mismos. Queriéndose más que nunca pero haciéndose demasiado daño como para darse cuenta. Deseando brindar por los momentos supremos que sólo ellos habían vivido y cerrando la puerta con pestillo a los fantasmas intrusos del pasado. Lo que no sabían es que las copas estaban vacías y que los fantasmas atraviesan toda clase de muros, incluso los abstractos, como los de la perseverancia.