domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadas de todo


Nadas de todo, de erizarnos la mirada encharcada, de salvarnos la tristeza suicida, de sujetarnos las paredes desconfiadas (agrietadas), de darnos besos de chocolate con leche. Nadas de comidas en el “japo”, de viajes a Berlín, de “peros” que no son “peros”, de amor con velas en la bañera. Ese que me contradice y me aterra las nadas de todo.


Las nadas de nadie.







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