sábado, 23 de abril de 2011

¿Por qué...?


Porque al hacerlo me siento demasiado libre, demasiado yo. Porque me gusta pensar la vida. Cada mirada, cada momento, cada persona. Necesito plasmar cada pensamiento. Porque no tengo secretos. Porque soy una desordenada, y al hacerlo me ordeno la mente y las ideas que me rondan la cabeza, el cuerpo. Porque tengo un poder dentro de mí que me recorre los dedos y hace que me quiera más y me sienta menos sola. Porque me desahogo y siempre tengo algo que decir. Me gusta desnudarme. Abrazarme. Me gusta gritarle al mundo. Porque hay muchas cosas que no entiendo y me ponen triste o me dan rabia. Porque las cosas que creo que entiendo me absorben de tal forma que necesito escupirlas. Para mí es como si estuviera sola en medio del monte asomada a un precipicio y gritara con todas mis fuerzas. Me relaja, me evade, me hace sentir especial. Auténtica. Independiente. Transparente. Hago que algunas personas se sientan identificadas y sientan. Porque lo que me da miedo es no decir lo que pienso. Porque a veces me pierdo entre tanta gente. Porque el mundo es demasiado grande, y yo demasiado pequeña, y me siento un poco menos pequeña. Porque me necesito. Porque soy la única que me escucho de esta forma. Porque me siento de todo menos vacía. Porque me parece difícil vivir en la compleja sencillez, y así lo consigo. Porque me gusta escucharme el silencio, fuera hace demasiado ruido. Me considero afortunada, porque algo tan simple me hace feliz.

           
(¿POR QUÉ ESCRIBO?)





No hay comentarios:

Publicar un comentario