lunes, 28 de marzo de 2011

Allí donde solíamos gritar


Sentir nuestro odio demasiado nuestro.
Empujarnos al precipicio.
El viento de nuestras bocas soplándonos, impostoras.
Caemos al agua que nos inunda,
vertiendo insomnios en nuestras cuencas.
Nadamos entre lágrimas.
Gritamos nadas de ansiedad.
No nos encontramos.
Y no me tienes y no te tengo,
y nos tenemos en silencio.
Sentir nuestro odio demasiado nuestro.



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