sábado, 19 de marzo de 2011

ADMIRACIÓN


Me has dicho alguna vez que cuando yo nací maduraste de repente. Me escribiste una carta un día cuando era pequeña, diciéndome que yo soy el mejor error cometido de tu vida. Me has querido a tu forma todo este tiempo, y yo a ti a la mía, chocando con nuestro carácter parecido y con nuestros miedos. Tienes ese poder para disgustarme que nadie tiene. Pero sobre todo, tienes ese poder sobrenatural que admiro tanto y me apasiona, todo eso que te hace tan guapo por fuera y por dentro: tu humanidad, tu humildad, tu inteligencia, tu fuerza, tu vida saludable, tu seguridad en ti mismo y tu complicada mente. Nos has transmitido tus valores y tu forma de ver el mundo. Nos has hecho buenas personas, que es lo único importante. Nunca llegaré a escribir como tú. Pensaba escribirte algo, pero prefiero dejar constancia de un poema tuyo que es perfecto, demasiado bonito y triste, esperanzador. Felicidades papá.



Eres el reverso del sol,
la sombra misma
donde el astro oculta el pensamiento.

Eres materia de crepúsculos,
esqueleto de la tiniebla,
filamento que organiza la gruta,
umbrío surtidor apenas gota
de llanto, apenas grito.

Pero la luz un día
descenderá sobre el ritmo ciego de tus pasos
y erigirá la cumbre iridiscente del latido.

Volverás a la vida, lo prometo.

 
                                   Federico Guillén Montiel






3 comentarios:

  1. Bello homenaje Lau, y maravilloso poeta tu padre...

    Felicidades

    Beso

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  2. Muchas gracias...se me había olvidado un verso de la primera estrofa, pero ya lo he modificado, un beso!:)

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  3. Preciosa la palabra admiracion y precioso lo que has dedicado...simplemente sin palabras..

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