miércoles, 2 de febrero de 2011

Hombres, mujeres y viceversa


Me sorprende la facilidad con que los hombres desean a otra mujer que no es su esposa cuando llegan a cierta edad. Se trata de una característica del sexo masculino, que me llama la atención en gran medida y desata una cantidad importante de debates en mi cabeza que soy incapaz de no escribir…

El hombre llega a los 50 y su instinto animal le hace querer más. Su mujer también tiene 50, ya no es lo mismo y uno tiene que reafirmarse, de alguna manera. Supongo que eso le pasó a Pepe cuando me regaló el swarovski…
La cuestión es: ¿Por qué a la mujer no le ocurre este hecho? Tras varias conjeturas he llegado a la conclusión de que nosotras buscamos una serie de valores en el hombre, entre los cuáles “la estética” es el que menos prevalece. Nos atraen otro tipo de virtudes y por eso cuando llegamos a cierta edad la sangre no nos pide mucho más.

Supongo que es la naturaleza de cada sexo, pero me voy a permitir juzgar de “poca profundidad” las aspiraciones del sexo masculino, y sobretodo de no entender las diferentes etapas de la vida, limitando sus posibilidades y no conformándose ni adaptándose a su edad.
Cuando una pareja de 50 se separa, ambos salen al “mercao”, pero, ¿quién es la que está ya pasada para el resto de hombres de 50 que hay por ahí? La mujer. El hombre, aunque tenga 50, saldrá y buscará una chica probablemente más joven, que sucumbirá a sus encantos maduros  y profundos de la experiencia.

Es la triste realidad, por ello me atrevo a resaltar la simpleza de estas acciones por parte de los varones…que están condenados a desear con todas sus fuerzas a chicas más jóvenes…y que no entienden la vida y lo enriquecedor de las relaciones adultas y maduras. En mi opinión, la monotonía forma parte del juego y lo que cuenta es adaptarse a alguien que te quiera y viceversa, y no engañarse ni obsesionarse con “primeras etapas” de la vida de las relaciones, etapas que al final acaban terminando inevitablemente. Lo suyo sería disfrutar todas las demás fases dando lo mejor de nosotros mismos y siendo conscientes de a quién queremos. Pero claro, esto sólo somos capaces de hacerlo nosotras. Y vuelvo a repetir que no es culpa de ellos…son simplemente así, desde lo más “profundo” de su ser.


Dedicado a Pepe, aunque nunca leerá esto, ni siquiera lo entenderá…ni siquiera se llama Pepe…y por supuesto decir que en realidad soy idealista y mantengo la esperanza de que los hombres con encantos maduros y profundos de la experiencia (resaltados en negrita y subrayado, más arriba), jamás se dejarían llevar por la superficialidad, la frivolidad y el desdén que hoy reinan en nuestros días.

4 comentarios:

  1. Creo que es indistinto. Y que las mujeres, en todo caso, disimulan mejor.
    Un beso.

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  2. jeje hola leo, pero por qué disimulan mejor?porque pueden, porque su naturaleza humana no es como la de los hombres...hay estudios que lo demuestran...gracias por leerme. muak

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  3. No creas, hay una importante cantidad de hombres treintañeros que sucumben a las mujeres mayores, que ya están de vuelta de todo, que ya no plantean boludeces, que quieren paz y pasarla bien sin que las molesten demasiado, los hombres de 50 por otra parte, buscan mujeres más jovenes que al tiempo se les convierten en verdaderas mochilas de plomo y terminan añorando la ex que lo entendía en todo!!!

    Me gustó tu reflexión

    Beso

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  4. LA NOVIA, muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado mi entrada. un beso:)

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