martes, 15 de febrero de 2011

CLÍMAX

La luz de la vela parpadeando, conversaciones nuestras de esas que nos dejan pensando, con la copa de vino en la mano, acerca de temas abstractos y no tan abstractos, como el capitalismo, la religión, nosotros, ellos. Los dos hablamos todo el tiempo, teniendo tantas cosas que decir que nos brillan los ojos y la copa sigue relativamente llena.
Tú no lo sabes, pero lo estoy sintiendo, y es ese quinto nivel el que toco con los dedos. Nos sentimos extasiados del placer que nos supone, y eso dura segundos, segundos alcanzados, para luego volver a descender al nivel de confianza normal y estipulado por el resto de los mortales. Los momentos álgidos no pueden durar toda la vida, porque si no, no serían álgidos.


Y al principio de la noche nos mirábamos como extraños, porque esta semana hemos caminado en esferas diferentes. Pero pronto nos hemos hecho el amor con la mirada y nos hemos tocado con palabras, para luego acabar sudándolas en la habitación.




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