miércoles, 28 de diciembre de 2011

René

René es de esas chicas que llevan siempre una mirada sinceropensativa. Suele ir con su chaqueta de cuero a todas partes. Siempre viste  en vaqueros,  con unas converse blancas que nunca lava y han adoptado un tono más bien gris, pero a ella le gustan así. Nunca olvida sus cascos para caminar por la calle cuando va sola.  No se tinta el pelo, ni se pinta las uñas, ni usa pendientes. René es una de esas chicas que aunque esté en silencio, se nota que está. Ella ni siquiera se da cuenta, pero buscando tan dentro de cada persona, cada imagen, cada palabra, cada acción, consigue una autenticidad única y adictiva. Las chicas como René brillan sin saberlo, porque hacen de cada minuto de su vida una sonrisa, una lágrima, una conversación, una canción, un yoquesé  que engancha. Lo que pasa es que René no lo sabe, ella sólo piensa en jugar a vivir, porque en el fondo, sigue llevando una niña dentro, y sufrir le da pereza, una pereza increíble.



Ayer René cogió el mundo, lo metió dentro de dos rodajas de pan, le echó aceite y un poco de sal, y se lo comió de una sentada, casi sin respirar, con los dos pies colgando de la luna.





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martes, 27 de diciembre de 2011

Me caso

Si, me caso. Me caso cuando me cuentas algún problema y te aconsejo como si fuera mío. Me caso cuando limpiamos la casa juntos  y no nos hace falta hablar de la parte que limpiamos cada uno para ponernos de acuerdo. Me caso cuando nos peleamos por la última onza de chocolate, para luego acabar ambos diciendo: “cómetela tú”. Me caso cuando me haces fotos. Me caso cada vez que te escribo.


Me caso cada día, cuando me sonríes, sin vestido, sin invitados, y los únicos papeles son los de mi cuaderno de cuero.




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viernes, 23 de diciembre de 2011

Jajaja!

No sé si eres o soy yo, pero tengo la sensación de que esta Navidad la palabra nosotros se me va a meter entre los dedos de los pies y va a acabar conmigo a carcajadas.


                                                                                                                                             Y yo encantadaJ







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domingo, 18 de diciembre de 2011

Aquel hombre

Cogió su tazón de chocolate caliente de todas las noches. Se dirigió a su sillón, el de todos los días. Pero esta vez no pudo poner su programa favorito. En todos los canales estaban esperando las doce campanadas. Mientras se calentaba las manos con el tazón, se quedó un minuto observando a toda la gente de la tele. Luego la apagó. Miró a Luna, su perra, ya mayor. La acarició durante unos segundos: "Buenas noches Luna". Tras unos sorbos se fue a la cama. Hizo como si nada, como si hubiese sido una noche más. Pero en el fondo sabía que no era así. Precisamente para él, ésta no era una noche más. Se trataba del momento "lleno de nadas". El de  recordar que estaba solo. Tan solo como ni la soledad supo jamás. Tan solo como sólo sabían cada una de sus lágrimas anónimas, mientras dormía.


Y su corazón le latía tan triste...que tuvo que parar la melodía. Y cesaron las lágrimas anónimas, y la soledad siguió sin saber que él ya no existía. Fueron los ladridos en mitad de la noche de aquel 1 de enero, los que gritaron desgarrados al olvido.

martes, 6 de diciembre de 2011

Quédate dentro de mí


Quédate dentro de mí y hazme volar más allá de las nubes y la luna. Que siempre he querido ser pájaro o astronauta. Quédate dentro de mí y hazme sentir que latimos a la vez y sudamos juntos  la misma gota en cada embestida. Quédate dentro de mí  para que cada gemido me turbe el gesto y me haga temblar en cada convulsión, hecha a la justa medida de nuestros lunares y pestañeos. Quédate dentro de mí para que sigamos siendo nosotros, rozando nuestro límite de lo que consideramos perfecto y haciendo que todo lo demás deje de existir por un momento. Nuestro momento.


                                                                                              Quédate dentro de mí, que siempre he querido ser pájaro o astronauta y contigo vuelo tan fácil que lo consigo.
                                                                                            








martes, 29 de noviembre de 2011

5ºB


A lo mejor ha sido que os habéis dado cuenta de que justo hoy necesitaba esa carta de morirme de amor. Puede que seáis unos pelotas, como ha dicho Guille. Lo más probable es que haya sido bella casualidad. Lo que sí que tengo claro es que voy a acostarme con una sonrisa de elefante, porque cada una de vuestras palabras se me ha metido entre los alveolos, hasta el punto de no importarme nada más. Y menos un “e rasé” un poco raro, todo estaba tan ideal con sus mayúsculas, sus comas y sus puntos, que creo que Gaspar se ha adelantado esta Navidad, y me ha traído el mejor regalo: vuestro corazoncillo bien escrito. No puedo pedir más. Y aunque Cristian me diga que soy una fantasiosa, este pequeño detalle para mí no es pequeño, es gigante. Y me invade a borbotones los ventrículos de “cosas que me hacen feliz este martes”, y me hace que me acueste…con sonrisa de elefante.



                                                                                                             No me olvido de cono ni para escribiros una entrada…suerte mañana.








domingo, 20 de noviembre de 2011

De regalos...


Hoy, después de decirte mi lista de regalos de Navidad como una niña pequeña con los ojos brillantes, te he preguntado qué querías tú. Antes de que contestaras me he precipitado a opinar lo caro que es un ipad, que siempre quieres regalos caros. Tú has esperado a que me callara, y mientras conducías, has repetido dos veces: “Yo sólo quiero una cosa”. Y riéndome te he preguntado: “¿el qué?”. Tú has contestado muy serio: “La eternidad. Quiero que cojas un trozo de papel, que me escribas esa palabra y que me la regales. Yo lo doblaré y lo guardaré en la cartera, para siempre”.  Me lo has dicho con los ojos llorosos, muy despacio, mirando a la carretera. Yo he sonreído mirándote y he articulado: “qué bonito”. Porque ambos sabemos que aunque sea yo la que escriba tonterías y escuche canciones de Iván Ferreiro, tú eres más sensible.


Y porque ambos sabemos que ese regalo yo ya te lo di hace tiempo, cada día, pero tú cada día arrugaste el trozo de papel y lo tiraste a la papelera.




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Abre los ojos


Le tengo envidia a lo que sea que vean tus ojos cerrados. Una vez que te duermes quedas a expensas de olvidar mis pecas y mis lunares. No cierres los ojos. Quédate conmigo.



Celosa de tus sueños…mi piel de gallina quiere seguir jugando contigo al escondite.





viernes, 11 de noviembre de 2011

Apnea


Cuando era pequeña me quedaba aguantando la respiración debajo del agua en la piscina. Me gustaba esa sensación. La de aislamiento del resto del mundo. La de no saber qué pasaba fuera. Me relajaba el silencio que me envolvía, la cámara lenta de mi cuerpo mientras flotaba. La soledad perfectamente imperfecta que me inundaba los párpados. Me gustaba. Me sentía cerca de mí y lejos de todo lo demás. Por eso aguantaba tanto tiempo sin respirar.  Necesitaba el silencio del agua. Permanecía quieta, en mi trozo de yo, sumergida en mis pensamientos. Nadie podía acceder  a mi momento. Nadie sabía lo de mirarme los dedos y planear comerme el mundo entero con las manos, de un solo bocado, saboreando personas y atardeceres, sin tener miedo a tener miedo. Era ese pico de inocencia interrumpida, de valentía ingenua pero arrolladora. Era justo ese punto de inflexión en la apnea que alargaba un par de segundos, el que me hacía sentirme más viva.





Mientras tanto todos estaban fuera, tomando el sol.



jueves, 10 de noviembre de 2011

Hoy por ayer


Hoy que si te pierdo no me muero.
Hoy que no te comparo con nadie.
Hoy que te quiero como es debido.
Hoy que me quieres sin argumentos.
Hoy que nos hablamos con la huella dactilar.
Hoy que me buscas sin límites.
Hoy que nos hemos encontrado,
después de tanto tiempo,
aunque ya no me tengas tan cerca,
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ni yo a ti tan lejos.



 

domingo, 6 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE


Es noviembre de nuevo, que ya llega tiritando y oscuro, con jersey de manga larga y calcetines por encima del pijama. Es noviembre. Un noviembre que ya no me conoce, ignorante de mi trocito de yo nuevo y de mis ángulos distintos de mirar por la ventana. Vuelven los cola-caos calientes y la playa en enero con sudadera. Vuelven la chimenea en la montaña, las mantas, las alfombras, el calefactor en el aseo y todo lo que somos capaces de hacer para entrar en calor, pero un calor adorable, agradecido, del que acurruca…del que besa.



Gracias frío, por haber vuelto.




Páginas vacías de ti en mi cuaderno de cuero


Llevo tiempo sin escribir de días azules contigo, sabes que estaba rodeada de monstruos de los de verdad, de esos que te erizan el lagrimal y no te dejan soñar ni con relajantes. Sigue habiendo algunos de vez en cuando que se escapan del ayer, de aquel momento horrible que parecía no tener final de comer perdices y que nadie sabía, sólo tú y yo, y a veces sólo yo. Entonces me miras desde lejos con la punta de los dedos, pero yo ni siquiera distingo un poco de azul en mi retina, aunque sepa que estás ahí. Sé que estás ahí, te lo prometo. Son ellos, que intentan asustarme y me siguen a todas partes, y yo les miro, sin decirles que se vayan ni nada.




Tan sola como ni la soledad sabe.

No hay que tener miedo a tener miedo.

Y en realidad nunca dejé de soñar.






viernes, 28 de octubre de 2011

Depende


Nos creemos de una forma basándonos en la disyuntiva de “blanco o negro”, sin sentir los tonos grises. Pero así es mi paleta ahora, gris. A veces no nos conocemos ni a nosotros mismos. Dejamos el lienzo emborronado sin que se distinga ningún color. Estamos en continua evolución. Nadie conoce a nadie. La respuesta deja de ser sí o no. Es mi opinión...la de que nunca llegamos a acabar el cuadro. La gente nos va echando aguarrás continuamente, la gente en general, y nosotros seguimos pintando. A veces el cuadro deja de tener sentido, apenas se puede definir. Gente, gente y más gente.









viernes, 14 de octubre de 2011

Haciendo equilibrio


A veces me alimento de mis propias convicciones. Supongo que no hay nada de malo en ello. Lo raro es cuando me doy cuenta de que nada es lo que parece ser. Ni siquiera yo misma. Asustándome la soledad y obcecándome en el miedo de que todos estamos condenados a ella, camino por encima de su leve sentido y disimulo. Retándome a seguir guardando el equilibrio sin caerme, levantándome cada una de las veces que flojeo, maquillo el absurdo caos al que me enfrento y me pinto los labios naranjas. Y sigo tocando idealista con la punta de los dedos las nubes, mientras ando real por el suelo responsable y observo…A veces hablo, a veces callo, sin remedio, haciendo equilibrio entre la vida y lo que creo que es la vida, entre la amistad y lo que creo que es la amistad, entre la autoestima que tengo a veces y la que no tengo otras veces, entre la visión de “x” y la mía, entre lo que me han hecho creer y lo que de verdad es, entre lo que publico y lo que no, entre mis pensamientos y todo lo demás. Entre yo y el mundo.



 Disimulo.






lunes, 10 de octubre de 2011

nanodiálogo


- Te echo de menos.


                    - Pero si estoy aquí.


- Ya, pero te echo de menos.










domingo, 25 de septiembre de 2011

Da igual…no necesito paraguas


Me llueves las palabras y me emborronas la letra. Sabes que es mi estilo últimamente, el de andar entre papeles en lugar de por el suelo, qué te voy a contar a estas alturas.




domingo, 18 de septiembre de 2011

Érase una vez...


Érase una vez, un niño que iba regalando pedacitos de su corazón a todas las personas que se encontraba. Iba recortando trocitos, poco a poco, días tras día. Pasaba el tiempo, y él se preocupaba un poco, porque pensaba que al final se iba a quedar sin corazón. Pero conforme pasaban los latidos, un día se dio cuenta de que su corazón en vez de menguar, crecía cada vez más. Él no lo entendía, porque todos los días recortaba un poco, y lo lógico era que el corazón se hiciese cada vez más pequeño.



Pasó el tiempo, y el niño dejó de ser un niño, se convirtió en un chico, luego en un hombre, después en un anciano.



Un día su corazón comenzó a ir más despacio. Se estaba muriendo. Le dijo a su mujer: "no llores, he sido tan feliz con el corazón tan grande que no tengo más remedio que morirme sonriendo." Y cerró los ojos. Y su corazón dejó de latir.



Había regalado trozos de corazón a gente que no se lo merecía. Pero esto no era un problema. No se arrepentía. Lo único que sentía por esa gente era lástima y no les tenía ningún rencor. Había valido la pena los trozos que había regalado a personas agradecidas. Éstas habían agrandado su corazón el doble, habían hecho de su vida un sueño: un sueño rodeado de acciones transparentes, de conversaciones sinceras, de momentos auténticos, de abrazos sentidos, de besos para siempre. En definitiva, un sueño hecho realidad, una vida de felicidad perfecta, la única que de verdad existe, la que tienen los corazones grandes.




La felicidad perfecta existe, está en los corazones grandes. Entre ellos se la van pasando, y sólo ellos saben que no necesitan nada más.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

Lidia

Te echo de menos. Un "de menos" de esos de cuando te paras a pensar y a valorar a las personas que han pasado por tu vida.  Un "de menos" de esos de después de mucho tiempo que ya parece que no existen, pero que ahí están... Recordándote lo guapa que te sentías reflejándote en los ojos de alguien o en sus pensamientos. Un "de menos" de trozo de película, cuando las protagonistas duermen juntas en tanga compartiendo la resaca en la almohada. O un "de menos" de kilometraje... De ese que engaña... Porque siempre pensamos la una en la otra aunque estemos a años luz de decírnoslo o de comprendernos la lejanía. Te echo de menos.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadas de todo


Nadas de todo, de erizarnos la mirada encharcada, de salvarnos la tristeza suicida, de sujetarnos las paredes desconfiadas (agrietadas), de darnos besos de chocolate con leche. Nadas de comidas en el “japo”, de viajes a Berlín, de “peros” que no son “peros”, de amor con velas en la bañera. Ese que me contradice y me aterra las nadas de todo.


Las nadas de nadie.







domingo, 4 de septiembre de 2011

Te vas...



No me gustan las despedidas
y menos contigo.
Sabes que eres mi persona favorita
y que mataría monstruos por ti.



Es tu manera de existir...
Recuerda que para alguien, eres lo más importante.





martes, 30 de agosto de 2011

Y que cada uno haga lo que quiera


Es difícil ponerse en el lugar de las personas. Nadie entiende a nadie, aunque digamos que sí. Y además nos dedicamos a emitir juicios de valor de la gente sin pararnos a entenderles lo más mínimo. “Qué exagerado”. “Qué egoísta”. “Qué radical”. “Qué calzonazos”. "¿Has visto lo que ha escrito? qué fuerte". No tenemos ni la más mínima idea de cómo son los demás, porque ni siquiera sabemos cómo somos nosotros mismos. Ni nos hemos parado a pensarlo, y mucho menos a reconocerlo. Nos precipitamos a criticar a los demás, sin más, basándonos en nuestro umbral de exigencia, creyéndolo perfecto. Pensando que tenemos razón por comparar a alguien con nosotros mismos, sin pararnos a pensar en las circunstancias de un determinado momento, sin ni siquiera conocer las circunstancias de los demás. El ser humano es así de simple y cateto. A veces logramos tener un poco de humildad y entendimiento, pero la mayoría sucumbimos a nuestra condición de jueces de la realidad de los demás. “Qué quejica”. “Qué pasota”. “Qué antipático”. “Qué exigente”. “Qué cabrón”. “Qué agobiado”, “qué desastre”. "¿Has visto las fotos que ha puesto?". A lo mejor no está siendo ni tan exagerado, ni tan egoísta, ni tan radical, ni tan calzonazos, ni tan exigente. A lo mejor no tenemos ni idea de cómo es realmente,  de cómo se está sintiendo, de lo que le está pasando o de lo que le pasó. Y jamás lo sabremos. Puede que si es tan celoso sea porque en su pasado alguien le ha hecho mucho daño. Puede que si está triste es porque le pasa algo que para él es importante, aunque para nosotros no lo sea, ¿y nosotros qué sabemos? Lo que tenemos que hacer es callarnos de vez en cuando. Callarnos de una vez y dejar de tener ideas preconcebidas de las personas y de sus acciones. Dejar de ser tan bocazas.



Y que cada uno haga lo que quiera.



domingo, 28 de agosto de 2011

Medalla de oro


Llevo dándole vueltas un rato y… definitivamente ha sucedido. Has ganado. Te llevas el primer premio a la persona que más soy capaz de querer y odiar al mismo tiempo. Tienes la capacidad única para hacer que me sienta demasiado viva y demasiado muerta el mismo día. Se acabaron las nubes en forma de castillo. Esta vez constrúyeme uno de verdad, de esos que no se caen y que duran para siempre. “Buenos días princesa” es lo que quiero creerme de verdad cada mañana, aunque haya mandado a la mierda los cuentos de hadas otras veces. Ya te dije que rompes mis teorías de la humanidad. Llevo dándole vueltas un rato y… definitivamente ha sucedido. Has ganado. Te llevas el primer premio. Enhorabuena.




Ya me he cansado de no creerme la palabra “siempre”.








miércoles, 17 de agosto de 2011

Besos

Hoy te hablo con besos que te robo, cada cierto tiempo, cuando me preguntas que en qué estoy pensando. Ni siquiera te miro a los ojos, te acaricio despacio, como si te pudieses romper, y te los robo, uno detrás de otro. Hoy no me apetece hablar contigo, sólo robarte besos. Besos con sabor a Cádiz y a verano nuestro.

miércoles, 10 de agosto de 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

Monstruos


-          Tú no lo entiendes. Pero yo ya te había escrito cosas preciosas. Formabas parte de mí.


-          ¿Y ahora?


-          Ahora puede que sea demasiado tarde. Se me ha estropeado la letra. Me tiembla, se ha vuelto pequeña e ilegible.


-          ¿Y qué debo hacer?


-          Matar monstruos por mí.










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This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. The author is Laura Guillén Llor.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Suerte


Se me ocurren muchas cosas por las que no puedo dormir. Echo de menos ponerme tus sudaderas enormes para estar por casa. Chingarte besos en la cocina. Las cosquillitas en el brazo. Repartirnos las barritas de los kit kats. Que te termines mi coca-cola. Echo de menos tu remolino del pelo. Que me preguntes qué me pasa. Tu código de barras. Corrernos a “te quieros” en la habitación. Tu pie de mono y tus abrazos de oso polar, esos que me hacen hibernar en el sofá.




Añorarte es mi suerte…es algo que sólo puedo hacer yo. Llámalo posesión, egoísmo, o mejor llámalo amor, que suena más bonito.








lunes, 1 de agosto de 2011

Noches de día y días de noche


Noches en vela
disimulando
             el peso del aire.



Días de sueño
temiendo encontrarse
                       en sus atajos.



Pero sólo vislumbraba
fábricas de tristeza,
                        con luces de neón.





(de día y de noche)








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jueves, 28 de julio de 2011

ABDUL


Supongo que mi rostro yacía sin sentido, con una mirada huérfana refugiándose en el mar, y de color tierra. Abdul pasó vendiendo gafas. Yo, asomada al precipicio en la realidad y en la ficción, le contesté: “No, gracias, tengo muchas, lo siento”. Sus ojos solitarios pero independientes, me clavaron un hálito de paz y ternura, curándome los míos de repente, empapándome con un brillo humilde y soñador. Entonces me preguntó: “¿Por qué estás tan triste?” Primero me quedé parada, sin saber si contestar con sinceridad, después dije: “Estoy pensando en cosas que no me hacen sonreír”. Abdul se sentó a mi lado (no sin antes pedirme permiso de forma cortés). Fue uno de esos momentos de “cuento de hadas que no existe”, de esos que recuerdas para siempre, con la piel erizada y entre comisuras felices. Me contó su vida en Torrevieja, su vida en su ciudad natal, Marrakech, cómo le iba el trabajo aquí. Yo no le conté nada. No hizo falta. Me limité a escucharle y opinar sobre lo que me decía. Hasta que apareció mi madre, llamándome para comer. Le dije que iba enseguida. Me despedí de él con unas ganas enormes de invitarle a comer, pero no lo hice (más por mi madre). Y antes de irse, sin perder la sonrisa y con los dientes muy blancos, se despidió: “Me ha gustado mucho hablar contigo, eres una persona buena, no dejes de sonreír, eres muy guapa cuando lo haces”. No me dio tiempo a decirle lo que pensaba de él y cómo me había sentido, pero estoy segura de que le hablé sin hablar. Y Abdul se fue alejando de mí y yo de él, y él de mí y yo de él…Se fue siendo realmente consciente de lo que significó para mí y mi mirada huérfana.






Gracias por tu tiempo, espero que te vaya bien. Sonrío…





miércoles, 20 de julio de 2011

Y la ciudad palpita con horario de oficina


Otra vez ha sucedido…no se me ha vertido la fragilidad y se me ha encostrado en los labios. Hoy he tenido demasiada hambre. He decidido nutrirme con las lágrimas del fondo del todo. Las he vuelto a probar. Las he vuelto a probar y ya no saben igual.




Pero me rugía el estómago.











miércoles, 13 de julio de 2011

Un rollo, no leerlo


Voy por la vida creyendo que tengo que arreglar el mundo. Pienso que soy Robin hood o algo  así, y que tengo que ir diciéndole a la gente lo que hace mal, como si yo fuera perfecta. No soy capaz de relajarme cuando sé que una persona no está siendo sincera con los demás o con ella misma. Odio que la gente no defienda lo que realmente piensa, y se deje el cuerpo muerto, para ser un paquete toda su vida, y quedar bien en determinados momentos, o no arriesgarse por no meterse en historias. Me parece tan poco auténtico, que me frustro, y es cuando después de mucho pensar en la inmoralidad de cada cual me paro y tengo que repetirme a mí misma: da igual (como si me diera igual).



Me pasa con tonterías, hechos donde sé que la gente no está teniendo la suficiente personalidad. Tonterías que me acaban afectando.



También me pasa con la política y la religión, no entiendo como puede haber gente que vote a partidos que están a favor de instituciones como la iglesia, sin creer en la iglesia, sabiendo que apoya campañas en contra del uso del preservativo (a favor del sida), a favor de la homofobia (en contra de los homosexuales), y que gana millones de euros por parte del estado, propiciando en los niños/as este tipo de creencias en el colegio por parte de los profesores de religión. No entiendo por qué se conforman, casándose por la iglesia y demás actos eclesiásticos que implican estar a favor de todo lo anterior.



Me pasa con la educación, no sé por qué tiene que haber colegios privados que acentúan la desigualdad social, no es justo. Ni para los niños que no se lo pueden permitir, ni para los que se lo pueden permitir, puesto que estos últimos no son educados en un clima real, sino que son educados en un ambiente donde todos pagan por estar, y donde a nadie le falta realmente de nada, todo lo contrario. Esto no quiere decir que vayan a aprender más ni menos. Ni que el colegio sea mejor o peor, o tenga más recursos o menos. Lo único que quiere decir es que no hay gente pobre y humilde. Y por supuesto, a nivel de contenidos, se avanza igual, diga lo que diga la gente, ya que muchas veces, los niños consentidos son los que más follón dan. He estado en colegios privados y públicos. Si no existieran los privados habría más mezcla de realidades, y mejores resultados a nivel general. Insisto, la gente que dice que en un privado se avanza más que en un público, por el motivo del comportamiento, demuestra la poca humanidad que tiene, y el flaco favor que hace a la sociedad incrementando una educación privatizada, donde los que más tienen aprenden juntos, en su burbujita de la hipocresía y de la ignorancia. Así nos va. Y ya me he vuelto a enfadar.



Me pasa con la economía. Estoy harta de escuchar el típico discurso del burguesito acomodado que dice que se ha currado todo en su vida, que se merece todo lo que tiene (que yo no lo dudo), pero que a los demás que les den por culo: “Si eres pobre desde que naces, te jodes, yo me lo he currao, por eso estoy a favor del capitalismo al cuadrado.”Llegan a ponerme realmente de mal humor y luego triste, hasta el punto de parecerme malas personas (que seguramente no lo son).



Supongo que tengo que aprender a contenerme, y no intentar cambiar la forma de pensar de la gente, respetar más las opiniones de los demás, y por supuesto, no intentar arreglar el mundo, con la consecuente frustración que ello me genera. Tengo que aprender muchas cosas, sobretodo a callarme un poco de vez en cuando, porque seguramente los demás estarán contentos con su forma de pensar, y no tendrán ganas de escuchar mis sermoncillos morales y tajantes. Tengo mucho que madurar. Tengo que ser como yo quiera, y actuar conforme a mis ideales, sin que me afecten los demás, tengo que estar contenta conmigo, y no preocuparme tanto por mi alrededor. Así es la vida. Y yo no soy Robin hood.




domingo, 10 de julio de 2011

No somos personas, somos momentos


La vida está llena de personas que escriben del amor (yo la primera), de chicos o chicas que creen que las personas que tienen al lado son las que tienen que estar ahí, por el destino, porque existe el “amor”. La mayoría de las canciones tristes tratan de alguien que pierde a alguien. Por supuesto hay gente que cree en su media naranja.



Yo no soy quién para juzgar a nadie, ni me considero con la razón absoluta de las cosas. Supongo que soy una más, que opina, y que posiblemente me equivoque, porque en el fondo somos demasiado leves como para saber de verdad hablar de sentimientos y controlarlos con mucha seguridad.  



Simplemente pienso que mi frase “no somos personas, somos momentos” tiene su lógica. Me refiero al tiempo, a los cambios del ser humano. A estar con alguien que realmente merece la pena, pero dejar de estarlo por unas determinadas circunstancias, por una fase que nos obliga a tomar una decisión, sin más. Nos equivocamos muchas veces al sumergirnos en un idealismo donde pensamos que hemos perdido a una persona que no volveremos a encontrar. No somos capaces de entender que si tenemos una relación con alguien, es porque es nuestro momento, porque se han dado las circunstancias de estar bien con nosotros mismos y con esa persona, sin más dilaciones. No es porque sea nuestro amor único y verdadero, ya que seguramente, habrá mucha gente buena por ahí, que pueda hacernos igual de felices.



No deberíamos obcecarnos en idolatrar a nuestra pareja o nuestra relación como si el mundo hubiera planeado dicho amor (por llamarlo “amor”). Deberíamos vivir y ser felices con nuestra relación, siendo conscientes de que estamos con alguien “mientras la cosa funciona”. Queriéndonos sobretodo a nosotros mismos, y secundariamente a la persona que hemos elegido, con la que de momento, estamos a gusto, y por supuesto pensamos que puede ser para siempre. ¿Por qué no?





Hoy saco mi lado más pragmático para no parecer tan poeta todo el rato y recuperar un poco de credibilidad en mis argumentos…pero pronto volveré a desnudar las palabras sin que me importe que "el amor en sí no existe", y miraré de nuevo al resto del mundo por encima del hombro, con gafas de cristales azules, con zapatos rojos y besos enmarcados…lo prometo (porque no podré evitarlo, y porque eres tú quien rompe mis teorías de la humanidad). 







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jueves, 23 de junio de 2011

Simplemente


A veces necesitamos dejar de callarnos. Nos explota algo dentro y lanzamos aquello que nos hemos estado reservando mucho tiempo, y enraizando en el esófago. Pensamos que lo mejor es guardar silencio, hasta que de repente algo nos oprime la garganta y la forma de actuar, y es entonces cuando sale disparado, como si llevásemos un tirachinas en la epiglotis. Da igual que nadie nos vaya a entender. Tenemos que expulsarlo. Aunque sólo sea una vez, o a una sola persona. Aunque sepamos que contándolo no vamos a solucionar nada. Es la única manera de poder respirar un poco mejor, y no ahogarnos en nuestra mente, que a veces se equivoca, a veces no, y otras, simplemente, gira y gira, hasta no saber cuando parar.



                                                              

Date permiso a ser fuerte, date permiso a llorar, date permiso…






 
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domingo, 19 de junio de 2011

Magia


Y otra vez me invade la indomable sensación de no poder callarme. Y de explotar en mi boca el deseo insaciable de morder cada rincón desautorizado, de tu cuerpo y de tu mente. De nuevo me dejo sobrevolar por nuestro azul, que me invita tentador a mirar la realidad demasiado mágica, por supuesto idílica, donde me vuelvo excesivamente enajenable. Haces que me pare a conocer sabrosos detalles del mundo sin cerciorarte lo más mínimo. Me llevas cada día de viaje al centro de mi propio yo, de mi esencia, sin apenas saberlo. Y es justo eso lo que me atrapa en ti. Es tu manera de tratarme y de tenerme, de incitarme inconsciente a que escriba cosas, que se que no son gran cosa, pero que necesito escribir, por sentirme tan viva. Consigues que se me incrusten las palabras en las costillas, si no las plasmo en el papel y las publico a los cuatro vientos, grandilocuente. No puedo evitarlo. Es tu forma de penetrarme…por mis ojos adentro.



Mientras duermes, me despiertas las palabras una a una, y sin darte cuenta, te miro con la boca llena…


de magia y de deseo.






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domingo, 12 de junio de 2011

Esperanza


Dejó todo aparcado. Hasta las ganas de llorar. Permaneció quieta en el último atisbo de espiración. Sus manos se estremecieron. Tuvo que dejar de escribir. Y buscó una servilleta…se había untado los dedos de desesperanza.




Si me sueltas entre tanto viento…
se me vuelan las servilletas
y al final siempre acabo
chupándome los dedos.










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lunes, 6 de junio de 2011

No me gustan…


Las personas que se sientan ida y vuelta en el asiento delantero del coche, sin preguntar a la vuelta si te apetece ponerte a ti.
Los días de mucho viento.
Las personas que intentan aparentar todo el tiempo a nivel material o intelectual algo que son o que no son.
Los días que la fragilidad puede conmigo y me tira al suelo todo el tiempo hasta que me rompo.
Las personas que anteponen sus intereses personales a entenderte.
Los días que me duele demasiado el cuello y me afecta en el trabajo y en lo demás.
Las personas que no tienen empatía con los sentimientos de los homosexuales.
Las que sufren demasiado, por lo que sea: por estudiar, por estar justo en el bar donde no quieren estar, por no ver a una persona determinada en un momento determinado (sin apenas disfrutar de todo lo demás).
Los colegios religiosos-privados.
Las personas con prejuicios sobre mí y que no me conocen.
Las que imponen sus normas de “saber vivir”, por ejemplo aquellas que piensan que si no sales de fiesta a menudo, eres un muermo.
Los restaurantes de otros países que te cuelan una pizza tarradellas y te estafan.
Las personas que disfrutan haciendo rabiar a otras.
Las que trabajan de cara al público y te tratan mal.
Los días posteriores de noches sudando insomnio.
Las personas incapaces de escuchar.
Los huevos fritos.
Las personas que viven los días de entre semana agonizando y esperando a que pasen sin disfrutar de nada espontáneo que surja.
Las que te reprochan cosas estúpidas como que no les has llamado por teléfono.
Las personas sin personalidad, que se permiten juzgar a los demás.
Las que critican formas de actuar de los demás, creyendo que son erróneas, simplemente por no compartirlas.
Los días que no me encuentro, ni siquiera me busco, aunque me de cuenta de que estoy perdiendo latidos.






viernes, 3 de junio de 2011

Instantes


Llevas el pelo despeinado y barba de cinco días. Hay un par de veces que piensas que voy a hablarte, pero yo sólo te miro. Me paro unos segundos a vivir en tus ojos. Luego quito la vista y noto que te relajas. Yo disimulo, pero vuelvo a observarte sin que te des cuenta. Así no me sientes tan descaradamente tuya. Te saco brillo con mis cinco sentidos. Me pregunto si de verdad puedo volar a esta altura. Y no quiero nada más. Me quedo callada de besos y de te quieros. Me dedico a disfrutar de mi no-silencio y a ser la ocupa de tu boca sólo unos instantes. Instantes que me atrapan las palabras y desordenan mi orden. Instantes que no pueden ser eternos, porque si lo fueran perderían el encanto y su significado, y estas ganas de habitarte para siempre que se alimentan de tu levedad, de tu pelo y de tu barba de cinco días.


 

 
                                Me gusta vivir en tus ojos. Me da miedo el orden que en el fondo tiene mi desorden. Quiero que me arranques el susto a mordiscos y abrazos de Piter Pan. Me gusta vivir en tu boca.





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lunes, 30 de mayo de 2011

Vacío


…Y como no paró de gritar el silencio, se quedó afónica de sentimientos. Y se tumbó en el hueco lleno de nadas que sí existían, mientras se regalaba lágrimas con sabor a nadie y se acariciaba las rodillas. Mimándose la soledad. Besándose el vacío.



Esperándose despacito...








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miércoles, 25 de mayo de 2011

El poder de la mente



Es tu cabeza la que te hace sonreír o llorar, la que te hace sentirte pequeño o grande, la que te hace agobiarte o no por las cosas.
Es tu cabeza la que no te deja dormir o sí, la que te hace sentirte solo o con mucha gente, la que te hace estar triste o feliz.
Es tu cabeza la que te permite soñar o te impide seguir luchando, la que hace que algo te importe o te de igual, la que te saca de la espiral o te encierra dentro.
Es tu cabeza la que te hace sufrir o disfrutar, la que te pone nervioso o te relaja, la que te hace dudar o tomar una decisión.
Es tu cabeza la que te hace estar más cansado o menos, la que te crea los miedos o los destruye, la que te hace tomarte las cosas bien o mal.
Es tu cabeza la que te permite reconocer errores y aprender de ellos o te encierra en ti mismo mirándote el ombligo, la que hace que aproveches cada segundo del día o lo tires a la basura, la que hace que trates bien a los demás o mal.
Es tu cabeza la que te hace tener la autoestima alta o baja, la que le da mucha importancia a alguien o poca, la que decide si estás frágil o fuerte.
Es tu cabeza la que te hace quejarte de los problemas o relativizarlos, la que hace que el lunes sea bonito o feo, la que decide si quieres vivir o sobrevivir.




Es tu cabeza, sólo tu cabeza. No existe nada más, ni nadie. Aunque creas que sí. Todo está en tu cabeza.




 "¿Sabes que si sonríes a un error fatal
deja de ser fatal?"






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domingo, 22 de mayo de 2011

Descalzos


Me acariciabas despacio, como si el tiempo se hubiera parado unos minutos a esperarnos. Me decías en silencio que querías recorrer el mundo conmigo descalzos. Que nadie ni nada podría con nuestras plantas de los pies. Me tocabas con colores que inventabas para hacerme sonreír. Y yo me hacía daño en las comisuras de tanto decirte que te amaba y de tantos besos. Y de tantos te quieros recibidos. Juntos recorríamos historias de portales inhabitados, de canciones lentas, de naves que viajaban a otros planetas inventados y de barcos surcando la luna. Cenábamos estrellas. Bebíamos momentos en el parque. Cazábamos nubes con forma de sirena. Dormíamos en bosques repletos de orgasmos.




…y crecíamos de la mano sin suela en los zapatos, no nos hacían falta.










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jueves, 19 de mayo de 2011

Súmmum


Vislumbraba una silueta,
jadeaba.
Caminaba despacio,
discernía.


Palpitaba tenue,
penetrante.


Contorneando el abismo.


Coronando el momento
en su algidez.


Deseaba.






 
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viernes, 13 de mayo de 2011

Perfecto asesino


Gracias por matar mi miedo con tantos disparos,
Sabes que el primero no fue suficiente, ni el segundo.
Gracias por matar mi miedo con tantos disparos.




21st century Cupid
Fotografía: piterart






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martes, 10 de mayo de 2011

Intereses


Acurrucarse en el tren; mirarse en los charcos; besarse bajo la lluvia; sábanas en vez de piel; mirarse (con alguien) disimulando; disfrutar de la tristeza; buscarse por dentro; coserse el desengaño; sonreír sin nada a cambio; noches al sol (como la de hoy); acostarse con música que eriza los sueños; romper las barreras del silencio; tirarse bolas de nieve; escuchar a las chicharras tomando la luna; borrarse la cobardía; lluvias de confeti y relámpagos de purpurina; abrigarse con gestos de algodón; los besos de mariposa; alimentarse de trocitos de personas y momentos, aniquilar miedos; gritar la nada; gritarlo todo; lágrimas paralelas; aprender con cada latido; errores bonitos; aciertos inesperados; sentirse vivo; viajar por las mentes; masticar debilidades, respirar atardeceres naranjas; momentos álgidos que nunca fueron reversibles; llorar escribiendo; palabras que se enganchan en el estómago; esperar a las estrellas; tumbarse en la orilla; aguantar la respiración debajo del agua; desgastarse los labios; mirarse con besos; besarse con miradas; las ganas de más; desnudarse el deseo; beberse la decepción; recortarse la fragilidad y tirarla a la papelera; vendarse los prejuicios inevitables; averías reparadas; agujeros que caen hacia arriba; acariciar soledades; sudarse la pasión; desayunar ganas de todo; disfrutar del sabor de los insomnios.



Tenerte.






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domingo, 8 de mayo de 2011

Vuelve


Vuelve a quitarle las alas a la luna
para sobrevolar todas las playas del mundo.
Vuelve.

Vuelve a chuparme la inquietud de la espalda,
a hidratarme con te quieros las piernas.
Vuelve.

Vuelve para besarnos el frío perfecto
de la marea cuando atardece.
Vuelve.

Vuelve a prestarme tu piel sobre la mía
para abrigarme los gestos y la tristeza.
Vuelve.

Vuelve que no me encuentro,
y tú tienes mis ojos.











miércoles, 4 de mayo de 2011

“Suicidio”


Nunca más volvió a escribir. Se quedó triste para siempre, como un sauce, inmóvil y en silencio, respirando despacito para no hacerse daño. Le dolían los dedos y los latidos. Le dolía el tic-tac de los lagrimales (ya no hablaba con nadie). Permaneció quieta. Hasta incluso cuando la palabra “siempre” dejó de tener sentido. Había perdido la batalla contra la cobardía y el amor por ella misma. Le sangraba la tristeza. Por eso le escocía tanto al respirar, por eso suicidó su tiempo y por eso perdió todo lo demás, hasta sus poesías.



Avanzamos o retrocedemos con un único poder, el de la mente. Muchas veces lo infravaloramos, y no nos damos cuenta de que es el único poder que nos puede hacer felices, nosotros mismos, nuestra forma de vivir. Somos víctimas de lo que nos pasa: enfermedades sin importancia, lesiones, desengaños, decepciones, tristezas, cobardías, problemas, paranoias, miedos, inseguridades, pequeñas depresiones. Y ésto nos pasa por nuestra forma de mirar. Miramos sin mirar. Miramos sin mirar. Despierta, eres todopoderoso y no lo sabes. Abrázate. Deja de sobrevivir a tus propios asesinatos, y vive de una vez. Sonríe.




Es todo lo que tengo, el oro de mi tiempo: soy rica, y disfrutaré de mi oro mientras sonría,  sólo mientras sonría. Yo tengo el poder.






lunes, 2 de mayo de 2011

Sueños de una ilusa


Sueño con guerras de pistolas de balas de besos.
Sueño que todos somos humildes.
Sueño con enfermedades que se curan con abrazos.
Sueño con drogas que te alargan la vida, con forma de gominola.
Sueño con ladrones buenos que se llevan los problemas y los destruyen.
Sueño con pastillas de chocolate, que te hacen volar sin necesidad de coches ni accidentes.
Sueño que salgo a la calle y todo el mundo sonríe.
Sueño que no existe el ánimo de lucro, sólo personas honestas.
Sueño que no existe Camps.
Sueño que las personas más “ricas” son las que ayudan a más gente.
Sueño que todos somos iguales de guapos por dentro.
Sueño que nadie se quiere aprovechar de nadie.
Sueño con terremotos de orgasmos.
Sueño que nadie tiene envidia de nadie.
Sueño que todos tenemos casas iguales, y todos los niños crecen en ambientes de igualdad.
Sueño con un sistema anticlasista, donde la educación es pública y todos ayudamos.
Sueño que los deseos y valores de la gente no son materiales.
Sueño que todos nos queremos mucho a nosotros mismos.
Sueño que todos nos queremos mucho.
Sueño que la gente más valorada es la más buena.
Sueño que nos morimos todos de viejos y de amor, sonriendo.

Sueño cosas imposibles.





sábado, 30 de abril de 2011

Ardiendo de frío



Lloro el tiempo, la distancia y las cosas que nadie sabe que lloro.
Lloro los latidos que se me van cayendo a cada paso,
y las miradas tristes de mis ojos que nadie ve.
Lloro vivir. Lloro tenerte.
Lloro canciones y lloro el mundo,
que sigue girando y se me escurre.








miércoles, 27 de abril de 2011

Besos enterrados


El tono del pintalabios de su boca ya estaba desgastado. Su mirada era contradictoria. Una mezcla de ira y decepción ahogadas, entrecortando el momento agónico por una respiración suplicante, un brillo esperanzador en el iris y un gesto desesperado que la hacían demasiado vulnerable. Demasiado suya, él lo sabía. Se aprovechaba del temblor que originaba en su voz, de la inseguridad de su naturaleza y del color pálido de su rostro que generaban sus palabras de hierro. La supeditación de su figura era demasiado evidente, demasiado frágil, desvalorada. El prestigio de su pasión ya lo había perdido hace tiempo, cuando se produjeron aquellos incendios de hielo. Cuando tenía que haber marchado para siempre y haberse buscado en otro sitio, muy lejos de allí. Y haberse encontrado en la playa, desnuda, comiendo un helado de chocolate, riendo tristezas y alumbrando al sol.


(con los labios rojos)












martes, 26 de abril de 2011

Rompiendo las barreras del silencio


Respirando atardeceres junto al viento,
de esos que erizan y te abrazas con la toalla,
de esos que huelen a nadie,
de esos que están serios y constantes.
Color mate.

Mirando al mar que te habla triste y desnudo,
que te mima y te escucha el silencio,
mientras lo sientes romper a llorar,
ola tras ola, a solas, ola tras ola.
Sin consuelo.

No tiene a nadie, sólo a la arena que lo toca,
lo observa y lo toca, lo observa y lo toca.
Y el mar la llora, la moja y la llora.
Sin rumbo.








sábado, 23 de abril de 2011

¿Por qué...?


Porque al hacerlo me siento demasiado libre, demasiado yo. Porque me gusta pensar la vida. Cada mirada, cada momento, cada persona. Necesito plasmar cada pensamiento. Porque no tengo secretos. Porque soy una desordenada, y al hacerlo me ordeno la mente y las ideas que me rondan la cabeza, el cuerpo. Porque tengo un poder dentro de mí que me recorre los dedos y hace que me quiera más y me sienta menos sola. Porque me desahogo y siempre tengo algo que decir. Me gusta desnudarme. Abrazarme. Me gusta gritarle al mundo. Porque hay muchas cosas que no entiendo y me ponen triste o me dan rabia. Porque las cosas que creo que entiendo me absorben de tal forma que necesito escupirlas. Para mí es como si estuviera sola en medio del monte asomada a un precipicio y gritara con todas mis fuerzas. Me relaja, me evade, me hace sentir especial. Auténtica. Independiente. Transparente. Hago que algunas personas se sientan identificadas y sientan. Porque lo que me da miedo es no decir lo que pienso. Porque a veces me pierdo entre tanta gente. Porque el mundo es demasiado grande, y yo demasiado pequeña, y me siento un poco menos pequeña. Porque me necesito. Porque soy la única que me escucho de esta forma. Porque me siento de todo menos vacía. Porque me parece difícil vivir en la compleja sencillez, y así lo consigo. Porque me gusta escucharme el silencio, fuera hace demasiado ruido. Me considero afortunada, porque algo tan simple me hace feliz.

           
(¿POR QUÉ ESCRIBO?)





miércoles, 20 de abril de 2011

ESCATOLOGÍA SOCIAL (GENTE DE MIERDA)


Se trata de personas ignorantes (cabrones hijos de puta) que osan atentar contra la integridad de otras personas (vamos que los tratan como a mierdas). Son homofóbicos que catalogan de “enfermedad” el simple hecho de ser homosexual (los muy animales sin cerebro tienen los cojones de pensar esa barbaridad). Son tan inmorales como para tratar a los gays y lesbianas de forma distinta (son malas personas, cerdos sin capacidad moral). Se creen inteligentes pero no saben que demuestran una involución del ser humano descomunal (son tan cortos de mente que deberían empezar a extinguirse, los asquerosos, para que los demás pudiéramos evolucionar la especie). Y todavía queda gente tan poco empática y tan cerrada de mente (y todavía quedan imbéciles que deberían quemarse en la hoguera mientras los demás vivimos y dejamos vivir). Deberían darse cuenta de que hacen daño a personas muy cercanas a ellos, a las que quieren, y les están negando la felicidad, o manifestar su autenticidad (deberían cogerse todos de la mano y pirarse a otro planeta, a ver si se murieran allí del olor a mierda y dejarnos a los demás tranquilos y limpios, sin hipocresías).


Lo siento si he ofendido a alguien (que os den por el culo).






sábado, 16 de abril de 2011

INCENDIOS DE NIEVE


Vencida por los cuadros que nunca terminé.
Por los silencios que nunca conté.
Por las palabras huérfanas a las que nunca abrazaron.
Vencida por las miradas que nunca encontraron su camino.
Por los poemas que jamás leerán.
Por las noches de rimel corrido.
Vencida por los recuerdos de cristal.
Por las lágrimas que nunca sequé.
Por las sonrisas que estaban tristes.
Vencida.


Ayer quemé mi casa.