sábado, 11 de diciembre de 2010

Agonía

Ando deambulando por las calles como si nada. Estoy dentro de mí, pero no soy capaz de sentirme. Salgo y me dejo llevar por las gentes o por nada. Sigo en mi bucle del que no me puedo deshacer y una vez más el congojo me puede. Dejo la mirada perdida y respiro lentamente, como si nada tuviera remedio, o como si mis pensamientos no valiesen la pena.
Comienza una lucha entre mis latidos y mi respiración, la cuál va mucho más lenta, como si quisiese descansar. La lucha interna sigue y sigue, sin bajar el gatillo, sin tregua. El cuello no aguanta más y ya no se sostiene. La presión ha podido con él. Sólo queda cerrar los ojos y dejar de esperar, simplemente cerrar los ojos, hasta que la mente en blanco rinda un poco de homenaje a la tranquilidad y gane el desafío a mi cerebro.

1 comentario:

  1. Qué texto más ilustrativo de la angustia que nos entra a veces...Me es tan familiar...Aunque la mente siempre, o casi siempre gana..Mua

    ResponderEliminar